6 resultados se encontraron para «Mexican Traditional»


Venceremos

Canción de:
Claudio Iturra (letra) y Sergio Ortega (música)
Testimonio de:
Lucía Chirinos
Experiencia en:
Cárcel de Mujeres Buen Pastor, La Serena, octubre de 1973 - abril de 1974
« El párroco del Buen Pastor tocaba el acordeón. Tocaba tan lindo. Como yo tocaba piano, le pedí si me lo prestaba. “Se lo presto” me dijo. Yo empecé calladita a ensayar el “Venceremos”, “La Internacional”, la Canción Nacional y el Himno de los Carabineros. Nos enseñaban a todas el Himno de Carabineros, y yo lo sabía también por mi padre, que era oficial. »
[...]
« Sacar todas estas canciones en el acordeón resultó ser una tarea bastante cansadora, toda vez que sólo podía hacerlo en las tardes, cuando las chiquillas iban a ver sus queridas telenovelas. La Marisa Cruces (protagonista de la telenovela mexicana La cruz de Marisa Cruces) tenía asegurado un público heterogéneo compuesto por criminales, delincuentes comunes, gendarmes, traidoras a la Patria y religiosas. Todas ellas lloraban y reían por las pellejadas que sufría la protagonista. »
[Lee testimonio completo]

Las mañanitas

Canción de:
Manuel M. Ponce
Testimonio de:
Beatriz Bataszew Contreras
Experiencia en:
Campamento de Prisioneros, Tres Álamos, diciembre 1974 - mayo 1976
« Normalmente nosotras cantábamos cuando nos encerraban en la barraca, desde las 7 u 8 de la noche hasta las 8 o 9 de la mañana. A veces entraban las guardias pero no se quedaban. Era un acto nuestro. »
[...]
« Tradicional mexicana »
[Lee testimonio completo]

La muralla

Canción de:
Nicolás Guillén (letra) y Quilapayún (música)
Testimonio de:
Domingo Lizama
Experiencia en:
« En la Cárcel había un chico que tocaba la guitarra. Alegraba las tardes en la celda. Todos cantábamos con él. »
[...]
« Se cantaban mucho las canciones de la Guerra Civil Española, por ejemplo “Dime dónde vas morena”, la canción mexicana “Carabina 3030” y la argentina “Balderrama”. Las cantábamos cuando sabíamos que ya no nos iban a matar, después de la visita de una delegación de las Naciones Unidas. »
[Lee testimonio completo]

Échame a mí la culpa

Canción de:
José Ángel Espinoza, alias Ferrusquillo
Testimonio de:
Marcia Scantlebury
Experiencia en:
« Siempre me conmovieron las canciones mexicanas. Y una de ella en especial. Por eso, mientras compartía una celda con Miriam, una chica joven de las Juventudes Comunistas que la DINA había detenido panfleteando en la calle, matábamos las horas en forma organizada para no dejarnos llevar por la depresión y la angustia de un destino que no conocíamos. »
[Lee testimonio completo]

Oración para que no me olvides

Canción de:
letra de Óscar Castro; música de Ariel Arancibia González
Testimonio de:
Rosalía Martínez
Experiencia en:
Campamento de Prisioneros Cuatro Álamos, noviembre - diciembre de 1974
« Cuando Katia Chornik me contactó hace unos pocos años para pedirme que testimoniara sobre mi experiencia musical en prisión pensé que no tenía mucho que decir. Había pasado la mayor parte de mi detención en la DINA, en la casa de José Domingo Cañas, llamada Cuartel Ollagüe, luego en “Incomunicados” en Cuatro Álamos, y solamente un mes en el campo de Tres Álamos. »
[...]
« Las canciones hacían parte de una cultura musical de izquierda, canción social y política, los infaltables boleros y otras canciones mexicanas que cantaba con su voz grave y profunda Amalia. En la inmovilidad y la tensión de las horas, el canto nos permitía estar vivas e incluso reírnos y hacer bromas. Era como un espacio de resistencia, un espacio colectivo y nuestro al que ellos, los portadores de la muerte, no podían entrar. »
[Lee testimonio completo]

El cautivo de Til Til

Canción de:
Patricio Manns
Testimonio de:
Renato Alvarado
« Llegué a Tres Álamos la víspera de la partida de un grupo numeroso hacia México, entre los cuales se contaba el doctor Ipinza, de modo que él me dejó en herencia el cargo de médico, los remedios aportados por la Cruz Roja y su lugar en el Consejo de Ancianos. Este último título, a los 28 años, me pareció curioso, pero también entendible, por la consideración social que habitualmente tienen los sanadores en todas las tribus; esto fue el origen de este cuento, y también de la mentada huelga médica, pero eso es otra historia. »
[...]
« La suerte quiso que quien recibió el papelito fuera uno de los pocos presos no-políticos que allí también había: el “Chico Pulento”, integrante de la larga dinastía delincuencial de los Fuentes Cancino, especialista en apuestas ilegales y que por andar con carnet de identidad falso quedó como sospechoso de ser “subversivo”. El Pulento no tenía  idea de la organización de los presos políticos, de modo que recurrió al único amigo que había hecho en este grupo, al mexicano conocido como “Toluca”, quien a su vez me hizo llegar el encargo. »
[Lee testimonio completo]