224 resultados se encontraron para «You Can Blame Me»


Himno a la alegría

Canción de:
original de Friedrich von Schiller (letra) y Ludwig van Beethoven (música). Versión libre en español de Amado Regueiro Rodríguez, aka Orbe (letra) y Waldo de los Ríos (música), popularizada en Chile por Miguel Ríos.
Testimonio de:
Luis Madariaga
Experiencia en:
« En la Cárcel se cantaba cuando algún compañero partía  hacia el exilio o a la libertad. Era una bomba inmensa de fuerza, solidaridad y hermandad férrea, creada en los largos meses de cautiverio, que intententaba buscar salida desde nuestros corazones. Creo que esa experiencia nos marcó a todos. »
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Candombe para José

Canción de:
Roberto Ternán
Testimonio de:
Sara De Witt
Experiencia en:
« Era septiembre de 1976 cuando estábamos en La Barraca en Tres Álamos. No recuerdo cuántas mujeres estábamos detenidas entonces. Creo que éramos cerca de un centenar. »
[...]
« Yo entré a una de las piezas a recoger cosas del suelo y ordenar. Me encontré un cuaderno de canciones que tenía el nombre de su dueña en la cubierta, Guacolda, quien había sido tan organizada para recoger las letras de nuestros cantos. Aún lo conservo conmigo en mi casa en Londres y, aunque hoy sus hojas son de un color amarillo, aun se pueden leer las letras de nuestras canciones. Esa noche, vestidas con nuestros buzos azules, después de comer algo, comenzamos a cantar nuevamente. »
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De los álamos vengo, madre

Canción de:
Juan Vásquez
Testimonio de:
Luis Cifuentes Seves
Experiencia en:
Campamento de Prisioneros Chacabuco, noviembre 1973 - febrero de 1974
« Esta canción tradicional española fue interpretada en el campo de concentración de Chacabuco por el grupo Los de Chacabuco, creado y dirigido por Ángel Parra. »
[...]
« Esta canción es una de varias composiciones renacentistas españolas que este grupo incorporó a su repertorio, a diferencia de otras que eran de raíz folklórica chilena o latinoamericana. »
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Himno futurista

Canción de:
Desconocido
Testimonio de:
Patricio Polanco
Experiencia en:
« Pisagua en el '73 y el '74 se caracterizó por su dureza y crueldad en el trato a los prisioneros políticos. Resguardados por contingentes del Ejército, el canto fue una obligación y también un mecanismo para evitar golpes y maltratos colectivos. »
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Tonada San Gregorio

Canción de:
Pedro Humire Loredo
Testimonio de:
Pedro Humire Loredo
« Esta canción relata la horrible situación en que fui reducido al calabozo de la Comisaría de la población San Gregorio, en la zona sur de Santiago. Esa tarde del 11 de septiembre de 1973 me encontraba en la escuela corrigiendo unas pruebas de música. Al rato sentí un golpe muy fuerte en la puerta y salí a abrir inmediatamente. Eran carabineros. »
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Quena cautiva

Canción de:
Claudio Enrique Durán Pardo (alias Quique Cruz)
Testimonio de:
Claudio Enrique Durán Pardo
Experiencia en:
Campamento de Prisioneros, Tres Álamos, septiembre - diciembre de 1975
« A los nueve años descendió en mis manos una quena, resplandeciente frágil y cantora. Mi pasión por ella fue instantánea, más bien, fue la quena la que me eligió para que yo la entonara.  Cinco años más tarde, a mis 14 años ya me había convertido en el quenista de un cuarteto en la zona de San Antonio. »
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Volver, volver, volver

Canción de:
Vicente Fernández
Testimonio de:
Jorge Montealegre Iturra
« En las presentaciones artísticas chacabucanas, Hugo Peñaloza cantaba tangos, entre ellos “Volver”, de Gardel y Le Pera. Arrancaba risas autoirónicas cuando entonaba “que veinte años no es nada”, en una situación de  incertidumbre en la que nadie sabía cuánto tiempo iba a estar preso. Lo cantó también durante la despedida de un grupo de compañeros que salían en libertad. »
[...]
« Nombres, ironías, lugares, olvidos. Después del recorrido por su casa, que estaba –como las otras– llena de fantasmas, el Pollito Fonseca se dirigió al teatro y cantó uno de sus éxitos: la canción mejicana “Volver, volver, volver” Fernando Z. Maldonado. Guitarra en ristre la volvió a cantar al volver, literalmente, cuarenta años más tarde. »
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La Sudestada

Canción de:
desconocido
Testimonio de:
Luis Alfredo Muñoz González
Experiencia en:
« Estando aislado en Cuatro Álamos, un día noté que había una sala grande al fondo del pasillo y que los “dinos” la habían llenado de prisioneros de un día para otro. Al caer el día, estos compañeros armaban una gran “chimuchina”: conversando, intercambiando información, preguntando y cantando. Era una actividad frenética de solidaridad, apoyo, valentía y calidez. »
[...]
« Ya en “libre plática”, traté de encontrar al compañero detrás de la canción pero nadie sabía de su paradero. Tiempo después alguien me dijo que el compañero era Horacio Carabantes, de Valparaíso. »
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Dolencias

Canción de:
Víctor Valencia Nieto
Testimonio de:
Domingo Chávez Navarro
Experiencia en:
Campamento de Prisioneros Chacabuco, noviembre de 1973 - abril de 1974
« Esta canción la cantaba Marcelo Concha Bascuñán, una canción que a muchos de nosotros nos gustaba. Personalmente conocí a Marcelo y a ambos nos dieron la libertad. Yo salí fuera del país; Marcelo se quedó en Chile, pero fue apresado por la DINA y es uno de los tantos desaparecidos. »
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Casida de las palomas oscuras

Canción de:
Federico García Lorca (letra), Paco Ibáñez (música)
Testimonio de:
Luis Alfredo Muñoz González
Experiencia en:
« Los científicos dicen que el lugar de la memoria y el procesamiento de la música del cerebro se ubica en la parte ancestral y profunda de éste, donde es celosamente guardada. Quizás es por eso que cuando ya nos han destruido el cuerpo hasta las entrañas, cuando ya nada nos queda más que los ojos turbios de la muerte, la música y la canción aparecen. Se apresura hacia las cuerdas vocales, la lengua y los labios. »
[...]
« "No, no te matarán, le dije. Eso es para mí, no para ti". Lo dije casi sin pensar. Después de un largo silencio, "La Jovencita" dice: "me siento muy triste y muy sola. ¿Podrías cantarme... la que cantaste la otra noche, aquella de las palomas?". Mi voz comenzó, como antes, con su propia voluntad. Cuando terminé, ella dijo: "Un millón de gracias, ya me siento mejor". Pero no sólo eso pasó: unas palmas aplaudían desde el lado izquierdo. »
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