Run Run se fue pa'l norte

Autor:
Violeta Parra
Testimonio de:
Ernesto Parra Navarrete
Lugar y fecha:

Run Run… En el gran campo deportivo, ya estaba anunciándose un buen tiempo para el verano que se aproximaba. Nosotros, adoloridos por las torturas, hambrientos, ojerosos, malolientes, desgarrados, cansados de la incertidumbre de nuestro futuro, lo único que añorábamos era un soplo de fuerza, que nos permitiera hacernos sentir que aún estábamos vivos y que estaban presentes los sentimientos de nuestras ausentes compañeras.

El Estadio tenía que ser desocupado, porque se acercaba la fecha de un partido para el mundial de fútbol, en que Chile jugaría con la Unión Soviética. Nosotros fuimos advertidos que seríamos trasladados al norte de Chile, al desierto.

Muchos de los nuestros ya habían sido trasladados a la Cárcel Pública, otros a sus ciudades y pueblos para sus propios procesos, algunos pocos dejados en libertad y las mujeres que se encontraban en el mismo estado nuestro y que estaban recluidas en la piscina, habían sido trasladadas a un sector de las tribunas del Estadio. Esperaban, al igual que todos nosotros, lo que el altoparlante informara sobre su situación futura.

Se escuchaba atentamente la llamada de nuestros nombres para que recibiéramos, de parte de nuestros familiares, algunos enseres para nuestro desconocido nuevo viaje. Como siempre, cual formación militar, debíamos marchar en fila. Con “todas nuestras cosas”, a eso de las 16.00 horas, se formó el grupo que habíamos hecho el peregrinaje juntos desde otros lugares de detención y tortura.

Caminábamos por la Pista Atlética, cabizbajos y tratando de retomar el aliento que requeríamos en ese instante, cuando escuchamos un murmullo, saludándonos y cantándonos “Run Run, se fue pa’l norte, no sé cuándo vendrá….” Las voces susurrantes venían del sector donde estaban las compañeras. Nuestra piel se erizó y las lágrimas brotaron en más de alguno de nosotros. Nos dimos vuelta para saludarlas y levantándoles el brazo como un saludo, les hicimos llegar nuestro beso de compañero.


Publicado: 12 diciembre 2014


En un carro de olvido,
antes de aclarar,
de una estación del tiempo,
decidido a rodar.
Run Run se fue pa'l norte,
no sé cuándo vendrá.
Vendrá para el cumpleaños
de nuestra soledad.

A los tres días, carta
con letra de coral,
me dice que su viaje
se alarga más y más,
se va de Antofagasta
sin dar una señal,
y cuenta una aventura
que paso a deletrear,
ay ay ay de mí.

Al medio de un gentío
que tuvo que afrontar,
un transbordo por culpa
del último huracán,
en un puerto quebrado
cerca de Vallenar,
con una cruz al hombro
Run Run debió cruzar
Run Run siguió su viaje
llegó al Tamarugal.

Sentado en una piedra
se puso a divagar,
que si esto que lo otro,
que nunca que además,
que la vida es mentira
que la muerte es verdad,
ay ay ay de mí.

La cosa es que una alforja
se puso a trajinar,
sacó papel y tinta,
un recuerdo quizás,
sin pena ni alegría,
sin gloria ni piedad,
sin rabia ni amargura,
sin hiel ni libertad,
vacía como el hueco
del mundo terrenal
Run Run mandó su carta
por mandarla no más.

Run Run se fue pa'l Norte
yo me quedé en el Sur,
al medio hay un abismo
sin música ni luz,
ay ay ay de mí.
El calendario aloja
por las ruedas del tren
los números del año
sobre el filo del riel.
Más vueltas dan los fierros,
más nubes en el mes,
más largos son los rieles,
más agrio es el después.
Run Run se fue pa'l Norte
qué le vamos a hacer,
así es la vida entonces,
espinas de Israel,
amor crucificado,
corona del desdén,
los clavos del martirio,
el vinagre y la hiel,
ay ay ay de mí.