La rejita

Autor:
letra: creación colectiva; música: “Jálame la pitita” de Luis Abanto Morales (polka peruana)
Testimonio de:
María Cecilia Marchant Rubilar
Lugar y fecha:
Cárcel de Mujeres Buen Pastor, La Serena, septiembre 1973 - enero 1974

Siempre cantábamos esta canción cuando íbamos al Regimiento Arica. Ese era un centro de torturas. A nuestra partida y vuelta, las presas que se quedaban también cantaban la canción. La letra fue un trabajo colectivo, era como el himno de nosotros. Era entretenida y nos gustaba mucho.

Teníamos una especie de código implícito que no nos daba derecho a llorar o deprimirnos durante el día.  En la noche, en la celda, llorábamos, pero en el día no porque siempre había una mujer mayor que estaba encima de ti. A las compañeras mayores nosotras les decíamos “mamá”.

Mis padres no podían ir todas las veces que había visitas porque vivían en Santiago.  Mis compañeras me decían “Cecilia, ríete de cualquier cosa frente a tus papás.  Después cuando ellos se vayan le pedís a la monja que te abra la celda y ahí te tapai llorando, pero mientras estén tus papás tienes que estar bien.”  Y eso es lo que tratábamos de hacer todas.

Era obligatorio ir a misa. Nosotras nos arreglábamos para ir porque, si bien es cierto que estábamos detrás de las rejas en la iglesia, frente a nosotras estaban nuestros familiares que iban a vernos.

Esta cárcel fue siempre un hogar de menores. Estaba administrado por la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor. Siempre se ha dicho que estas monjas eran “buenas”.  Yo no sé si la palabra es esa. A mí no me cabe que monjas consagradas puedan estar aceptando presas políticas.  “Que las obligaron” fue la razón que nos dieron a nosotros.  Era muy desagradable cuando entraba al baño y las monjas me estuvieran mirando. Para mí era una tortura. Estar en una cárcel es terrible. Ellas de repente se entusiasmaban cuando cantábamos y cantaban con nosotras, pero yo no pierdo la visión de que pudieron haber dicho que no iban a recibir presas políticas.

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Presas políticas en la Cárcel de Mujeres Buen Pastor, La Serena.


Publicado: 02 enero 2016


Yo recuerdo que de joven me encontraba
detenida por tontear
con un grupo de mujeres, buenas mozas
que sabíamos cantar.
Y para hacernos la vida más Hermosa
nos poníamos a cantar
un cantito muy bonito que sonaba
como canto celestial.

Ábreme la rejita, rejita, rejita
ábreme la rejita, no me la cierres más.

Y cuando nos llevaban a la fiscalía
nos ponemos a temblar
de ver a tantos militares enojados
que  nos hacen tiritar.
Mas volviendo al Buen Pastor es otra cosa
pues podemos ya contar
con la buena de la madre “Doña Eufrasia”
que nos viene a consolar.

Ábreme la rejita, rejita, rejita
ábreme la rejita, no me la cierres más.

Si salimos de este negro atolladero
les prometemos cambiar
ayudando con el modesto trabajo
a la junta militar.
Y seremos como pájaros sin seso
sin hablar y sin pensar
para hacer esta patria más hermosa
ayudando a patrullar.