El rey negro

Canción de:
Sergio Vesely
Testimonio de:
Sergio Vesely

El pequeño policlínico de Melinka, Campo de Detenidos de Puchuncaví, se convirtió una fría noche de invierno de 1975 en el escenario de una historia conmovedora.

Una mujer del vecino poblado de Rungue, que no era prisionera, dio a luz una hija en ese insólito lugar. Dos presos políticos, ambos estudiantes de medicina, asistieron a la madre durante el parto mientras el resto de los 208 prisioneros dormía en sus respectivas celdas, sin percatarse de lo que estaba ocurriendo.

Al amanecer, la noticia no tardó en darse a conocer y muchos de nosotros la interpretamos como un mensaje de esperanza.

Una larga fila de presos se formó ante la puerta del policlínico para entrar a ver a la madre y la recién nacida. Muchos portaban consigo pequeños y valiosos regalos. Yo escribí unos versos en una hoja de papel y se los doné a la madre.

Una semana más tarde decidimos hacer un Acto Cultural en los comedores para celebrar el feliz acontecimiento. Ese día yo terminé de componer mi canción Rey Negro y la canté por primera vez ante un público compuesto de presos políticos y soldados.


Publicado: 02 diciembre 2014


Una historia verdadera,
hijo mío, te la cuento.
Ocurrió hace mucho tiempo,
en la tierra había un rey negro.

Vivía al borde de una fuente
y su casa era de barro,
Era amigo de la gente,
todos eran sus hermanos.

Había un sol en cada árbol,
había pastores y bueyes,
había música en el viento,
había música en el viento
en el tiempo del rey negro.

Su corona de hojalata
y la barba chocolate,
el zapato un caracol,
su cabello era de paja.

Nunca quizo la riqueza
ni mandó a ningún paisano,
era rey porque era bueno
y a su pueblo respetaba.

Había un sol en cada árbol...

No había ley en su reinado,
libremente gobernaba,
trabajaba en la mañana
y en la tarde meditaba.

Hizo un juego con los niños,
se tomaron de la mano,
nadie pudo dominarlos,
así era su reinado.

Había un sol en cada árbol...
Hijo mío, estoy tan triste,
desapareció el rey negro,
hace tiempo no lo veo,
desde el día en que fui grande.

Tú saldrás ahora a buscarlo,
le dirás que lo recuerdo,
que lo llevo en mi maleta,
le dirás que voy llorando.

Había un sol en cada árbol...