Canción del desaparecido

Canción de:
Sergio Vesely
Testimonio de:
Sergio Vesely
Experiencia en:

Varios de mis amigos y compañeros desaparecieron después de caer detenidos. La dictadura negaba conocer su paradero, pero yo sabía que mentían. 

Muchos de ellos estuvieron presos conmigo en los calabozos de Villa Grimaldi. Esta canción se cantó en una celda de la Cárcel de Valparaíso con un vigía parado al lado de la puerta, por si se acercaba algún gendarme.


Publicado: 23 septiembre 2015


He comenzado este canto
al oír con espanto un grito funesto.
La bestia cruel que detesto
fustiga la mente de un hombre inocente.

Él se refugia en el mundo
de su silencio violado,
mientras el golpe iracundo
deja su amor perforado.

Yo mismo he sido testigo
de esto que digo y puedo probarlo.
Se cansó de torturarlo
el mismo soldado que a mí me ha encerrado.

Bien se sabrá en este mundo
cuando el homicida ufano
nos diga en tono rotundo
“yo tengo limpias las manos”.

Publicarán en el diario
que este presidiario vive en la guerrilla.
Yo ayer lo vi en la “parrilla”,
sus manos atadas, sus piernas quemadas.

Lo matarán sin matarlo
lo borrarán de este mundo.
Los tristes a sepultarlo
los justos, odio profundo.

Aunque se duerma en la tierra
el cuerpo que entierra la garra lesiva
ninguna lanza incisiva
va a herir el ideario de un ser libertario.

Se quedará en este mundo
iluminando el sendero.
Lo que pensó el moribundo
no se olvida, compañero.

Lo amargo de este momento
se volvió lamento en esta garganta.
La tristeza es una planta
que en todo hombre crece, hasta que florece.

Como florece este mundo
con el dolor del perdido
con el batallar fecundo
por el desaparecido.