Himno Nacional de Chile

Canción de:
Eusebio Lillo y Ramón Carnicer
Testimonio de:
Sergio Vesely

En el Campo de Prisioneros de Puchuncaví existía un régimen diario parecido al de los regimientos. En una ceremonia ridícula se izaba la bandera por la madrugada y se arriaba al atardecer. 

Nosotros llegábamos marchando y cantando himnos militares al sitio donde estaba ubicado el mástil, y cuando se nos daba la orden teníamos la obligación de entonar el Himno Nacional.

Esto era de por sí desagradable porque ningún preso quería tener himnos comunes con esa gente.

Pero, mirándolo con otros ojos, también tenía su gracia, porque nos ofrecía una nueva oportunidad de cantar a voz en cuello ese verso que reza: “Que o la tumba serás de los libres, o el asilo contra la opresión”. 

Nos gustaba mucho interpretar con énfasis esa parte del texto. Creo que aquel fue el único acto subversivo abierto que los militares nunca pudieron castigar, a pesar de que seguramente muchos de ellos lo hubiesen querido.

Era difícil para un simple soldado justificar ante un mandamás los maltratos a presos políticos que interpretaban con ímpetu el Himno Nacional.


Publicado: 25 septiembre 2015


Puro, Chile, es tu cielo azulado,
puras brisas te cruzan también,
y tu campo de flores bordado,
es la copia feliz del Edén.

Majestuosa es la blanca montaña,
que te dio por baluarte el Señor,
y ese mar que tranquilo te baña,
te promete futuro esplendor.

[Vuestros nombres, valientes soldados,
que habéis sido de Chile el sostén,
nuestros pechos los llevan grabados,
lo sabrán nuestros hijos también.]*

Dulce Patria, recibe los votos,
con que Chile en tus aras juró.
Que o la tumba serás de los libres,
o el asilo contra la opresión.