3 resultados se encontraron para «Servando Becerra Poblete»


La madre del cordero

Canción de:
Tito Fernández
Testimonio de:
Servando Becerra Poblete
Experiencia en:
Campamento de Prisioneros Chacabuco, 9 de noviembre  de 1973 - 10 de noviembre de 1974
« Este poema lo recitaba en el Estadio Nacional. Seguí haciéndolo en Chacabuco, por esta razón los compañeros me apodaban Venancio. »
[...]
« Servando Becerra Poblete »
[Lee testimonio completo]

Y con brotes de mi siembra

Canción de:
Andrés Rivanera (letra) y Eugenio Moglia (música). Popularizada por Los Moros y Jorge Yañez.
Testimonio de:
Guillermo Orrego Valdebenito
« En Chacabuco existían dos teatros: uno muy hermoso que tenía relación con la antigua oficina salitrera, donde se dice (equivocadamente) que actuó Caruso, y otro que estaba al interior del campo. En este último teatro, los domingos en la noche, aproximadamente a las 20 horas, se celebraba un show, con la única participación de los prisioneros políticos y la presencia de la guardia de seguridad del campo, por expresa invitación del Consejo de Ancianos, entidad representativa de los compañeros cautivos. »
[...]
« En esos shows destacaba el compañero Servando Becerra, alias Venancio, que interpretaba, preferentemente, temas de El Temucano. Venancio también cantaba canciones de otros autores. La de mayor aceptación del público cautivo era “Y con brotes de mi siembra”, particularmente el momento en que la letra dice: “...fue entonces, cuando el Chano se sube a la carretela y gritó: ¡Hey! ¿quiénes se animan a ir al pueblo a revolverla...?”. »
[Lee testimonio completo]

Amor

Canción de:
Sergio Vesely (música); Guillermo Núñez (letra)
Testimonio de:
Sergio Vesely
« Esta canción está basada en un poema escrito en el Campo de Prisioneros de Puchuncaví por Guillermo y dedicado a su compañera Soledad. De todas las canciones que hice estando preso esta es la única que no lleva letra mía. El motivo es muy humano y sencillo: Guillermo se me acercó un día para preguntarme si podía ponerle música a unos versos que él había escrito para cantarlos a su amada la próxima vez que ella viniera a visitarlo. A mí la idea me pareció tan original y me gustó tanto que decidí ayudarle. Tomé la hoja de papel con el poema, me lo llevé a mi celda en una de las cabañas vecinas y después de leerlo y releerlo varias veces me puse a componer esta canción. Es una pena, pero no me acuerdo si Soledad llegó a oírla alguna vez. »
[...]
« nos vemos conservando todo el cielo »
[Lee testimonio completo]