La madre del cordero

Canción de:
Tito Fernández
Testimonio de:
Servando Becerra Poblete
Experiencia en:
Campamento de Prisioneros Chacabuco, 9 de noviembre  de 1973 - 10 de noviembre de 1974

Este poema lo recitaba en el Estadio Nacional. Seguí haciéndolo en Chacabuco, por esta razón los compañeros me apodaban Venancio.


Publicado: 18 diciembre 2014


Nos criamos, desde chicos
juntos, en El Mirador,
mi padre, peón antiguo,
el suyo, administrador.
Claro que cuando uno es chico
no entiende la diferencia.
Qué lindo haber sido dueño, ¿no?
de tan tremenda inocencia.

El fundo, jugando, entero
lo habíamos recorrío,
yo le ganaba casi siempre
porque era algo más crecío,
ella me juntaba flores,
yo le tiraba las trenzas,
y así se nos pasó el tiempo
casi sin darnos ni cuenta.

A mí me tocó salire
al campo, a pelar el ajo.
ya no era tan cabro chico
'taba güeno pal' trabajo.
Claro que todas las tardes
salíamos a pasear,
y nos mirábamos mucho
sin hallar que conversar.

Yo me ensayaba toíto el día
de lo que le iba a pedire,
pero cuando estaba cerca no
encontraba qué decir.

No sé lo que me pasaba
cuando la tenía a mi lao,
se me anudaba el cogote
y ahí me quedaba pegao.

Un día me dijo, ella,
que se iba a d'ir de la hacienda,
la mandaban a estudiar
a las monjas, creo pa' que aprenda
a tejer, a coser, a leer,
había dicho Don Guille,
los libros son cosa buena
y hay que saber lo que dicen.

A mí me dentró una pena
cuando me dijo que se iba
que saqué juerzas de aentro
y le dije que la quería.

Ella no contestó na',
se puso coloraita,
y yo que le robo un beso
de su mesmita boquita.
Pasó el tiempo, un par de años,
y nunca me olvidé de ella,
por las noches la veía
mirándome de una estrella.

Ella también me quería,
yo estaba seguro de eso,
me lo había dicho el gusto
dulcecito de su beso.

El hombre me dije, cuando es bien hombre,
ha de saber lo que pasa,
me agencié su dirección
con una emplea 'e las casas,
Francisco me hizo la carta
y aunque no tuve respuesta
no me eché a morir por eso,
lo que es bueno, siempre cuesta.

Tiempazo después el fundo
amaneció trastornao,
las viejas de la casona oiga
corrían pa' lao y lao,
se voltiaron dos vaquillas
las chuicas ¡como dentraban!
se raspaban las tortillas
y las empanás chirriaban,
se acomodaron las mesas,
el lugar pa' las cantoras,
se adornó too con copihues
y con hojas de totora,
A mí no me dio alegría,
me dio too junto al tiro,
la niña Rosa volvía,
de nuevo, pa'l lao mío.

Después me quiso dar miedo,
pensé hasta en no merecerla,
pero mandé el miedo al diaulo
y me cacharpié pa' verla.

Ahí venía mi niña
más linda que el mismo cielo,
con su misma boca roja,
esa, aonde puse mi beso.

Venía con un vestío
que encandilaba los ojos,
tomá del brazo e' Don Guille
que no cabía de gozo,
Pasamos a la comía,
se destaparon los chuicos,
el vino ¡cómo corría!
cosa era que daba gusto.

Después, después le entramos al baile,
se afinaron las vihuelas,
y se calentaba el adre
con el tañar de las cuecas.

No pude hablar con mi niña,
'tuvo muy ocupaaza
hablando con las visitas
y otra gente importantaza.

Días después, una tarde,
estando yo en el corral,
pensaba ya en olvidarla
cuando me siento llamar,
Benancio, me dicen, Beno.
y me la que'o mirando
ahí estaba mi niña linda
de pura dicha llorando.

Nos abrazamos bien juerte.
¿Ud. me había olvida'o?
¡Jamás! le digo y la beso
como nunca había besao.

Nos seguimos encontrando,
era mía hasta los huesos,
y yo también la quería
aunque muriera por eso.

Tengo dos manos le decía
pa' hacer su felicidad,
y ella se me entristecía
cuando me sentía "haular".
Un día vino Don Guille,
a conversar, dijo, de hombre a hombre.
habló cosas muy bonitas
con apelativo y nombre,
me dijo que la dejara,
que la Rosa estaba grande
y que las cosas de niño
deberían de olvidarse.

Entiende Benancio, dijo,
que ella no es de este lugar,
es toa una señorita
y algún día se va a casar,
no con un peón de fundo,
y no es por desmerecer,
la vida es triste Benancio,
pero qué se le va a hacer.

Me la empató muy re bien,
después me soltó el doblao,
Entiende bien Beno lo que digo,
si no, cortai pa' otro lao.

Ahí me metí a las tomas ,
¿el trabajo? me dije, aunque lo pierda
me pelié hasta con los pacos
a punta e' rebenque mierda.
Cuarenta días tomando,
bailando cueca aperrao.
pa' eso había juntado alguna plata
y no soy ningún fijao.

La vida es triste Venancio.
eso no corre conmigo
mientras haya chinas güenas
la vida es vida mi amigo.

Tiré de chincol a jote,
le saqué al mundo la madre,
tuve preso por rosquero
y me tomé hasta el vinagre.

Y aquí me tienen ahora,
con los bolsillos pelaos,
sin pega en ninguna parte
y con el hocico hinchao.

Y se me viene el problema,
toavía la estoy queriendo
Los hombres dije una vez piensan como hombres,
y me estoy desconociendo.

La Rosa es mía o de naiden
los prejuicios, a la cresta,
y si a Don Guille tenerme
de yerno tanto le cuesta,
habrá que poner remedio,
al tiro, a esta situación,
yo no veo pa' estas cosas la diferencia
entre empleao y patrón.

Si me buscan a la mala
bueno poh, a la mala bajo el vino,
y esto ya esta decidío
por el único camino.

Cuando uno quiere a la buena
Dios sabe que no es desaire
yo soy un roto e' trabajo
no le agacho el moño a naiden.
Así que esta misma noche
agarro pingo y apero,
Me robo a la Rosa, ¡mierda!
¡Ahí está la madre del cordero!