Himno Nacional de Chile

Canción de:
Eusebio Lillo y Ramón Carnicer
Testimonio de:
Boris Chornik Aberbuch

La rutina diaria de los presos en el campamento de Puchuncaví incluía participar obligadamente en la ceremonia de izamiento y descenso de la bandera de Chile en el mástil que se encontraba a la entrada del campamento.

En la mañana se izaba la bandera y en la tarde se bajaba.  O sea, la ceremonia se repetía dos veces al día.

El proceso comenzaba con la reunión de presos, el comandante y algunos soldados en la plaza central del campamento para pasar lista. Después venía la marcha hacia la entrada del campamento.

Durante la marcha teníamos que cantar al unísono canciones militares, como "Lili Marlene" (sí, efectivamente, la misma que cantaban los ejércitos nazis, pero con el texto traducido al español).

Finalmente nos reuníamos ordenadamente alrededor del mástil y el comandante daba la orden de partida a un soldado, para que comenzara a izar la bandera con lentitud, mientras nosotros, los presos, cantábamos el Himno Nacional, que incluía una estrofa poco conocida sobre los “valientes soldados”.

El soldado tenía que ajustar su velocidad para que coincidiera la bandera al tope con el término del himno.

También teníamos participantes esporádicos, que eran perros del pueblo de Puchuncaví que venían con frecuencia al campamento a consumir restos de comida y eran amistosos con los presos.

Nos acompañaban resueltamente en la marcha desde la plaza hasta el mástil y también en la ceremonia de la bandera.

Eso sí, no conservaban la compostura debida a la solemnidad del acto: uno de los perros, que tenía al parecer buen oído y sensibilidad musical, nos acompañó en el canto, aunque no fue al unísono. Se podía escuchar su aullido  entre una estrofa y otra:

“. . . es la copia feliz del Edén”.

- Auuuuuuuú!!!

“Majestuosa es la blanca montaña . . .”

Otro perro, muy extrovertido, participó cuando todos estábamos en silencio esperando la orden de partida del comandante: se acercó al mástil, lo olió y consideró que era lo más parecido a un árbol  que disponía en ese momento. Entonces hizo todas sus necesidades junto al mástil.

No hubo ninguna reacción por parte del comandante o el soldado, y nosotros los presos tampoco manifestamos nada, aunque nos mordíamos la lengua por reírnos y comentar, por lo menos.


Publicado: 15 diciembre 2014


Puro, Chile, es tu cielo azulado,
puras brisas te cruzan también,
y tu campo de flores bordado,
es la copia feliz del Edén.

Majestuosa es la blanca montaña,
que te dio por baluarte el Señor,
y ese mar que tranquilo te baña,
te promete futuro esplendor.

[Vuestros nombres, valientes soldados,
que habéis sido de Chile el sostén,
nuestros pechos los llevan grabados,
lo sabrán nuestros hijos también.]*

Dulce Patria, recibe los votos,
con que Chile en tus aras juró.
Que o la tumba serás de los libres,
o el asilo contra la opresión.