Viento errante

Autor:
Patricio Hermosilla Vives
Testimonio de:
Patricio Hermosilla Vives
Lugar y fecha:

Ya en el campo de concentración de Chacabuco, después de tres días a bordo de la "Policarpo Toro" (una barcaza de guerra de la Armada Nacional cuyo destino, desde que zarpara de Valparaíso en diciembre del '73, estuvo siempre signado por la incertidumbre, no de cuándo y dónde arribaríamos, sino de cómo caeríamos), sentí que la muerte decidía alejarse algunos metros y acechar desde un poco más allá...

"Viento Errante" (nacido hacia fines de ese año al alero del improvisado "taller literario" en que Salas, Montealegre, algún otro compañero y el que escribe, intentábamos sublimar la crudeza del dolor de esas horas explorando algunas formas posibles de "sentido existencial"), más inconsciente que conscientemente, buscó desde sus inicios idealizar la libertad en la persona de una mujer sin rostro ni nombre definidos y que, sin embargo, los tuviera todos: madre, hija, hermana, compañera...

En tal horizonte testimonial, el viento de la pampa resultaba ser el único enlace dinamizador posible; así, clandestino, etéreo, incapturable...


Publicado: 12 enero 2015


Oh viento errante que soplas furioso
el oro dormido que mi paso muerde,
haz fruto en sus labios el ansiado beso
que en mi alma crece,
oh viento errante.

Oh viento errante, reptil que suspira,
mercurio que gime, a mi amada ve
y prende en su pecho la rosa negruzca
de mi amor ausente,
oh viento errante.

Oh viento errante, suspiro que duerme
la llaga que llora en mi pobre alma,
que espere el retorno, viajero invisible,
di a mi amada,
oh viento errante.

Oh viento errante, y si me hago pampa
me llamaré viento y en ti viviré,
para hacer mía en un beso de aire
la que tanto amé,
oh viento errante.