Amado amigo

Canción de:
Sergio Vesely
Testimonio de:
Sergio Vesely

Esta canción, que fue compuesta desde mi celda en el Campo de Detenidos de Puchuncaví, le habla a un amigo -también prisionero- que podría ser cualquiera de los miles que compartíamos nuestro día a día entre barrotes. 

El texto contiene abundantes alegorías que hoy resultan difíciles de entender, pues forman parte del lenguaje encriptado con el que nos comunicábamos. He aquí algunas explicaciones:

Miga de pan: Es la materia prima que se usó en los centros de interrogatorio para esculpir pequeñas estatuillas. Tal labor tenía la importante función de mantener ocupada la mente del detenido. En casos de extrema incomunicación, cuando todo contacto con el mundo exterior había quedado interrumpido, los detenidos usaron estas estatuillas para establecer un puente de comunicación mínima con sus compañeros. Alguien ponía la estatuilla en un sitio que podía ser visto por los demás y dejaba botado un signo de vida.

Palomas en monedas de cien: La artesanía en metal alcanzó a gozar de una gran popularidad en las cárceles y campos de concentración. Especialmente, la fabricación de medallones y anillos. La fuente principal de materia prima para la realización de estos trabajos fueron monedas, cucharas, receptáculos metálicos de todo tipo. Haciendo uso de martillo o de herramientas parecidas los artesanos magullaban estos objetos hasta dejarlos convertidos en delgadas láminas metálicas. Finalmente, estas eran cortadas y golpeadas hasta conseguir la forma deseada. En los medallones se grababa luego el símbolo de la paz: la paloma de Picasso.

Alambre en cartulina: Igual como existían artesanos en metal, también hubo dibujantes y pintores entre los detenidos. En este verso de la canción hago alusión a un motivo que siempre aparecía en sus composiciones. La omnipresente alambrada de púas.

Barco de papel: Era tradición despedir a los compañeros que se iban en libertad o eran trasladados a otros centros carcelarios. Los que no tenían la suerte de pertenecer a ese grupo se agrupaban alrededor de los que se iban y durante ese ritual se cantaba a veces una bella canción de Julio Numhauser que lleva por título “El barco de papel”. La primera estrofa decía así: “Se va el barco de papel por el mar de la esperanza, llevando un montón de sueños y los niños no lo alcanzan. Se va, se va y no volverá. Se va, se va a la libertad”.

Caminatas sin destino: Nada más típico en la vida de los campos de detención y cárceles que los paseos individuales o de a dos por pasajes, galerías, patios de formación o celdas. Ningún observador ajeno hubiese podido reprimir una leve sonrisa sarcástica al ver ese ajetreo inconexo de seres desplazándose sin avanzar, cambiando de dirección al acercarse a un muro o una alambrada. Para nosotros, ese ritual nos ayudaba a incentivar las relaciones sociales. Uno no iba al cine con el amigo. Salía a dar una caminata sin destino, que era además el “sitio” más seguro para intercambiar informaciones y darle rienda suelta a la fantasía del momento sin correr el riesgo de ser oídos por algún intruso.

Lenguaje amurallado: Muy pronto nos dimos cuenta de que, para evadir la censura de los carceleros y mantenernos a resguardo de sus represalias, teníamos que sacar de nuestro vocabulario habitual ciertas expresiones ultra conocidas y cambiarlas por otras aún no codificadas por los expertos de la lucha anti subversiva. Ese proceso de acomodación a las nuevas condiciones se puso en marcha cuando logramos que se nos reconociera el derecho a organizar nuestra vida al interior de las prisiones. El motor de nuestra fantasía en lo que respecta a la invención de nuevas imágenes, nuevas palabras y nuevos medios de representación de la realidad, fueron las actividades culturales, artesanales y artísticas.

El valor que tuvo el “descubrimiento” de un nuevo lenguaje fue doble. No sólo demostró su eficacia para articular nuestra resistencia en las fauces mismas del aparato militar, sino que además hizo despertar en nosotros un sano espíritu autocrítico. Pronto fue reconocida por todos la negativa influencia que ejercía sobre nuestras relaciones humanas la viciada terminología que se venía usando desde hacía años en la izquierda.


Publicado: 22 junio 2015


Amado amigo,
pienso en ti hoy día.
Amado amigo,
mi pequeño héroe en miga de pan,
súbitamente te he visto hombre ya.

Conversaciones tuvimos anteayer,
sobre palomas en monedas de cien,
sobre figuras de alambre en cartulina,
sobre la historia de un barco de papel,
sobre las tantas caminatas sin destino.

Y comprendí el significado
de tu lenguaje amurallado.
Has descubierto al fin
palabras en un nuevo idioma
para comunicarte.

Amado amigo,
pienso en ti hoy día.