Himno Nacional de Chile

Canción de:
Eusebio Lillo y Ramón Carnicer
Testimonio de:
Eduardo Ojeda
Experiencia en:

Llegamos a Isla Dawson el 11 de septiembre, en la tarde. Sabíamos que nos habían detenido en la mañana y nada más.

Llegamos al primer campamento, llamado Compingin. La música nos acompañó todo el tiempo en la isla.

De partida, las canciones milicas que teníamos que cantar. Si llegaban presos del Pudeto, había que cantar el himno de ese regimiento.

También había que aprenderse los himnos de Cochrane y de Telecomunicaciones. Los infantes decían: “acá está el himno, en la tarde tienen que sabérselo de memoria”.

Cuando estábamos en Compingin, llegaron los ministros y senadores desde Santiago, en la madrugada. Nos tenían totalmente separados.

Nosotros nos preguntábamos a quiénes habían traído. Algunos decían: “traen a las mujeres”.

A las seis de la tarde nos formaron para cantar el Himno Nacional. Empezamos a sentir que lo cantaban los presos del otro lado, los que habían llegado de Santiago. Se escucharon unas voces gruesas. No eran las mujeres.

En Cochrane, los marinos eran harto ignorantes con respecto a la música. En más de una ocasión Lanfranco cantó “Te recuerdo Amanda”. Los marinos no tenían idea lo que estaban escuchando.


Publicado: 16 octubre 2015


Puro, Chile, es tu cielo azulado
puras brisas te cruzan también
y tu campo de flores bordado
es la copia feliz del Edén.

Majestuosa es la blanca montaña
que te dio por baluarte el Señor
y ese mar que tranquilo te baña
te promete futuro esplendor.

[Vuestros nombres, valientes soldados
que habéis sido de Chile el sostén
nuestros pechos los llevan grabados
lo sabrán nuestros hijos también.]El regimen de Pinochet reincorporó esta estrofa, que previamente había estado en desuso por largo tiempo. Fue removida nuevamente cuando se recuperó la democracia en 1990.

Dulce Patria, recibe los votos
con que Chile en tus aras juró.
Que o la tumba serás de los libres
o el asilo contra la opresión.