Tres blancos lirios

Autor:
Desconocido. Esta canción probablemente se relaciona con la pedagogía normalista europea.
Testimonio de:
Domingo Lizama
Lugar y fecha:

Me detuvieron en octubre 1973 en mi lugar de trabajo. Yo tenía 31 años y trabajaba como portero en una empresa maderera en Chumpullo, cerca de Valdivia.

Primero estuve en una Tenencia de Carabineros, donde me torturaron. Luego me tuvieron en un recinto militar en Valdivia.

Cuando llegué a la Cárcel, venía destrozado físicamente. Me condenaron a tres años. Cuando apelé, me condenaron a cinco años.

La Cárcel tenía cuatro pisos. Era para 400 personas, pero había 1400. Estábamos amontonados. Yo estaba en el segundo piso con otros presos políticos. Tuve suerte de caer ahí.

Había obreros madereros, profesores e intelectuales. También me encontré con un seminarista que había conocido cuando yo estudiaba en el seminario.

Eran días muy duros. Conversábamos, contábamos chistes y cantábamos para entretenernos y acortar la espera a los viajes al SIM (Servicio de Inteligencia Militar). A mí me salían canciones de corte religioso. Me decían: “este huevón con su pasado de cura, que deje el hueveo”.

Una vez las autoridades de la Cárcel trajeron a un profesor de canto para que formara y dirigiera un coro. El profesor no estaba preso. Yo participaba en este coro.

Para la Navidad de 1973 cantamos para los familiares que nos fueron a visitar. Cantamos “Arrorró mi niño”, “Noche de Paz”, y “Señora doña María”.

Al alcaide le gustó mucho el coro. Después él quiso que el conjunto cantara para alguna ceremonia oficial o acto para recibir a autoridades. Nosotros nos negamos a cantar para esos fines.

El profesor tuvo que irse porque cantamos “Tres blancos lirios”, una canción infantil que hablaba de un jinete infeliz que arrasó un jardín. En el fondo, la canción decía que los milicos habían roto el jardín.  Después de la partida del profesor, el coro se desintegró.


Publicado: 22 noviembre 2017


Tres blancos lirios yo planté
Cuídelos con amor
Un día un jinete los arrasó.
(galimatías)
Un día un jinete los arrasó.

¿Por qué destruyes mi jardín?
Jinete infeliz
No quiero que mis flores
Las hieras tú.
(galimatías)
No quiero que mis flores
Las hieras tú.