El rey Ñaca Ñaca

Canción de:
Sergio Vesely
Testimonio de:
Sergio Vesely

“Ñaca-ñaca” era una interjección que usabámos en el Campo de Melinka toda vez que queríamos ilustrar y ridiculizar un pensamiento negro que se nos pasaba por la mente. Quizás por eso nos pareció ser el nombre ideal para bautizar al muñeco de papel maché que hacía el rol de rey malo en las historias de títeres que presentábamos a los niños que venían a visitar a los padres cautivos, con el propósito de distraerlos un poco. 

Pero no solo allí tenía Ñaca-Ñaca un rol importante. El muñeco de papel fue tomado prestado para desempeñar el rol de “actor principal” en uno de los actos culturales que solíamos realizar los presos cada viernes.  Actos a los cuales, valga decirlo, sólo asistían cautivos y guardias armados. Era un “Show de los Presos”  lleno de fantasía.

Ñaca-Ñaca - el títere -, en su rol de rey malo, era por cierto un rey de pacotilla, un dictador que gozaba burlándose de sus prisioneros. Éstos no eran nada menos que Cinturón de Lana, Anillo de Metal, Huesito y Caballito de Mar, todas ellas figuras alegóricas que para nosotros tenían un gran significado, pues simbolizaban las obras que salían de las manos de nuestros artesanos presos.

En esta obra, los guardias de Ñaca-Ñaca - sus soldados -, eran los Puínes, una alusión directa a la alambrada de púas. Más claro echarle agua: lo que estábamos haciendo era la representación teatral y metafórica de nuestra propia historia. Y lo hacíamos con bastante optimismo, porque al final Ñaca-Ñaca se quedaba sin voz - es decir, sin poder - y enloquecía. Así los cautivos se liberaban.

La obra tenía un lenguaje tan poético que el Comandante, sentado como siempre en la primera fila, no la entendió. De haberla entendido seguro que nos castigaba. Muy por el contrario, en la madrugada del día siguiente – todos los días se izaba el pabellón patrio y a veces el comandante o uno de sus súbditos le dirigía la palabra al “personal”- el  Comandante le hizo llegar sus felicitaciones a los actores de esta “obra infantil”.

En nuestra obra vespertina del día viernes, un bufón con guitarra hacía el rol de director de escena e iba narrando la cruenta historia del rey malo. Yo compuse esta canción para que él la cantara al comenzar el relato. “El rey Ñaca Ñaca” es una de las tres canciones infantiles que compuse estando preso.


Publicado: 23 septiembre 2015


El rey Ñaca Ñaca era un rey muy malvado
amo y señor de su reino privado.
De plata su cetro y su alcoba real
de oro su trono y su globo imperial.
Cuidado, el rey Ñaca Ñaca.

Nunca en la historia hubo un rey más avaro
más cruel, más avieso, más feo y ufano.
Y cuando andaba de mal talante
la gente decía de su semblante…
Cuidado, el rey Ñaca Ñaca.

Como era un tirano muy endemoniado
gustaba de ser un déspota odiado.
Mil enemigos tenía el monarca
y ningún amigo en su comarca.
Cuidado, el rey Ñaca Ñaca.

El rey Ñaca Ñaca era un rey opulento
que a todo vasallo negaba el sustento.
En montes y valles de aquel territorio
las fiestas del pueblo eran como un velorio.
Cuidado, el rey Ñaca Ñaca.

Hasta que un día la suerte cambió
y una noche en silencio el pueblo emigró.
El rey dormía y no supo de nada
la guardia en palacio roncaba, roncaba.
Cuidado, el rey Ñaca Ñaca.

Y así se acabó esta brutal dictadura
pues sin servidumbre el poder no perdura.
El triste tirano murió acongojado
sin pena ni gloria y sin nadie a su lado.
Cuidado, el rey Ñaca Ñaca.