Dona nobis pacem (Danos paz)

Canción de:
Letra del Agnus Dei (Misa Católica Romana); música de Wolfgang Amadeus Mozart
Testimonio de:
Lucía Chirinos
Experiencia en:
Cárcel de Mujeres Buen Pastor, La Serena, octubre 1973 – abril 1974

La música estuvo siempre presente en mi familia. Mi papá tocaba el violín y mi mamá el piano. Cuando era niña, mi mamá nos puso en clases de danza y piano. Yo también aprendía en la Iglesia Evangélica y cantaba en la radio. Mi marido Mario tocaba muy bien la guitarra y tenía una voz preciosa de tenor. Hacíamos buen dúo. A cualquier bolero yo le sacaba la segunda voz.

En el Buen Pastor, yo veía a las chiquillas con los ojos llorosos. Se hacían las fuertes pero después se iban a ver teleseries. Así aprovechaban de llorar. Pensé: “voy a enseñarles a cantar un poco”. Con varias compañeras presas formamos un coro. Encontramos una guitarra viejita toda raspada, y aunque tenía cuerdas de mala calidad, todavía sonaba. Ensayamos un sinnúmero de canciones. Pero en las noches las yemas de los dedos me dolían tanto que tenía que meter los dedos al agua fría para aliviar el dolor. Era igual que una quemadura.

Ensayamos varios cantos religiosos y cantamos durante una misa que ofreció un sacerdote jesuita. Eso me impulsó a comulgar por primera vez en la Iglesia Católica. Recuerdo que ese día cantamos el canon “Danos paz”, que yo había enseñado no sólo a las compañeras sino también a las religiosas. Se juntó el coro de las monjas y el coro de nosotras. Resultó precioso. Nosotras fuimos la novedad. Al domingo siguiente la iglesia se llenó porque querían ver cómo cantábamos.

También les enseñé una marcha evangélica muy bonita que nos llenaba el ánimo. Decía: “Estoy contenta y les diré por qué / sé que Jesucristo me salvó / de su gracia siempre cantaré / sé que Jesucristo me salvó”.


Publicado: 25 septiembre 2016


Dona nobis pacem