Qué dirá el Santo Padre

Autor:
Violeta Parra
Testimonio de:
María Cecilia Marchant Rubilar
Lugar y fecha:
Cárcel de Mujeres Buen Pastor, La Serena, septiembre de 1973 - enero de 1974

Cantábamos canciones que estaban de moda en esa época. Cantábamos “Qué dirá el Santo Padre”, la parte que dice “Qué dirá el Santo Padre que vive en Roma… que le están degollando a su paloma…” a cada rato, por ejemplo cuando llevaban a alguien al Regimiento Arica, que era un centro de torturas. También cantábamos “La Golondrina”, que era muy simbólica, porque aún estando detenidas podíamos “volar”, nuestros pensamientos iban más allá de la cárcel…

Para mí la música es todo en la vida.  Es lo que me lleva todo el día. Mi mamá tocaba piano, uno de mis hermanos tocaba guitarra.  Yo no toco instrumento.  Tampoco canto porque tengo una voz horrible.  Cuando estudiaba Pedagogía Básica un profesor de música me dijo: “Cecilia, por favor no le cantes a los niños”. No se concibe el día sin música.  Para mí la música es andar todo el día con los audífonos puestos escuchando diferentes tipos de música. Si yo tengo que hacer el aseo yo me meto al computador y busco lo que quiero escuchar.  De repente me da por escuchar a Mercedes Sosa, o Quilapayún, o música clásica, o música más alegre.

Generalmente escucho mucha música clásica. Es la música que me calma.  En la micro con todo el bullicio me pongo los audífonos y pesco cualquier radio que tenga música.  A mí me gusta algo que no le gusta mucho a la gente: me gusta el reguetón, porque los cabros lo cantan. Yo lo encuentro muy bueno, en su letra hay mucha denuncia social. Me gusta también la salsa, las cumbias y la música folklórica excepto las cuecas.

La cueca tradicional no tiene sentido.  No sé por qué miéchica, cuando la escucho la asocio siempre a Los Huasos Quincheros, y para mí ellos son nefastos. La gente siempre quiere estas cuecas tradicionales. El ocho, la vuelta… tienes que bailar la cueca obligadamente así, es como demasiado cuadrado y eso a mí no me encaja. La cueca chora es bonita y se baila de otra manera.  Hace poco tiempo atrás fui a un acto en Villa Grimaldi y el conjunto Las Pecadoras cantaron cuecas choras, esas sí eran muy buenas.


Publicado: 02 enero 2016


Miren cómo nos hablan de libertad
cuando de allá nos privan en realidad
miren cómo pregonan tranquilidad
cuando nos atormenta la autoridad.

Qué dirá el Santo Padre
que vive en Roma
que le están degollando
a sus palomas.

Miren cómo nos hablan del paraíso
cuando nos llueven penas como granizo
miren el entusiasmo con la sentencia
sabiendo que mataban a la inocencia.

Qué dirá el Santo Padre
que vive en Roma
que le están degollando
a sus palomas.

El que oficia la muerte como un verdugo
tranquilo está tomando su desayuno
con esto se pusieron la soga al cuello
el quinto mandamiento no tiene sello.

Qué dirá el Santo Padre
que vive en Roma
que le están degollando
a sus palomas.

Entre más injusticia, señor Fiscal
más fuerza tiene mi alma para cantar
lindo se dará el trigo en el sembrao
regado con tu sangre Julián Grimao.

Qué dirá el Santo Padre
que vive en Roma
que le están degollando
a sus palomas.