4 resultados se encontraron para «Edgardo Carabantes Olivares»


Zamba de mi esperanza

Canción de:
Luis H. Profili
Testimonio de:
Edgardo Carabantes Olivares
« Horacio Carabantes Olivares, mi hermano, se encontraba detenido en enero de 1975 en el Regimiento Maipo de Valparaíso, junto a un grupo grande de prisioneras y prisioneros, todas y todos capturados por la DINA. »
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« Edgardo Carabantes Olivares »
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La Sudestada

Canción de:
desconocido
Testimonio de:
Luis Alfredo Muñoz González
Experiencia en:
« Estando aislado en Cuatro Álamos, un día noté que había una sala grande al fondo del pasillo y que los “dinos” la habían llenado de prisioneros de un día para otro. Al caer el día, estos compañeros armaban una gran “chimuchina”: conversando, intercambiando información, preguntando y cantando. Era una actividad frenética de solidaridad, apoyo, valentía y calidez. »
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« Carabantes, Horacio »
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Lamento a la muerte del perro Augusto

Canción de:
Sergio Vesely
Testimonio de:
Sergio Vesely
« El perro Augusto (no confundir con el periodista Augusto Olivares, apodado cariñosamente “Perro Augusto”, quien fue asesinado en el Palacio Presidencial el día 11 de septiembre de 1973), era la mascota de los presos políticos de Ritoque y viajó acompañado por su amo cuando la Junta Militar decidió cerrar aquel recinto carcelario y trasladar a los detenidos al vecino campo de concentración de Puchuncaví. »
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« Olivares, Augusto »
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Poeta del destino

Canción de:
Sergio Vesely
Testimonio de:
Sergio Vesely
Experiencia en:
« Canción homenaje a Miguel Enríquez, Secretario General del Movimiento de Izquierda Revolucionaria de Chile (MIR), quien cayó abatido por un comando de agentes de seguridad de la dictadura el día 5 de octubre de 1974. Mi propia militancia de cinco años en esa organización hizo crecer en mí un enorme respeto por su persona. »
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« El texto original nació en la cárcel de Capuchinos (mi última estación en Chile antes de partir al exilio en Alemania), y sufrió modificaciones sustanciales -a mi modo de ver, enriquecedoras para la composición- a comienzos de los años 1980s, cuando tuve ocasión de leer el conmovedor discurso que pronunciara don Edgardo Enríquez, padre del dirigente político, en el acto de inauguración del hospital clínico Miguel Enríquez en la ciudad de La Habana, Cuba. »
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