Candombe para José

Autor:
Roberto Ternán
Testimonio de:
Amelia Negrón
Lugar y fecha:

Estábamos en el Pabellón 1. A alguna de nosotras se le ocurrió la idea, no recuerdo quién. ¡Éramos tantas y nos pasábamos el día inventando y creando cosas!

Así se inició, en junio de 1976, el primer (y único) torneo de babyfutbol de las presas políticas del Campo de Concentración de Tres Álamos.

Empezamos a organizarlo, primero los equipos, las reglas, los tiempos, cuántas por lado,… ninguna sabía mucho del reglamento oficial. Total, qué importaba.

Y empezó el difícil tema de los nombres de los equipos. Y vieron la luz Las Blancas Palomas, Las Inocentes Palomas, Las Cucurrucucú Paloma, y varios más por el estilo.

Y jugamos los octavos de final, cuartos de final y la semi-final. En ese patio estrecho y rodeado de muros grises explotaban nuestros gritos alegres de apoyo al equipo preferido o al gol bien hecho.

Y a otra también se le ocurrió que pidamos la cancha de básquetbol que estaba entre el tercer pabellón (llamado Cuatro Álamos) y la barraca. Y, ¡milagro! Nos autorizaron a jugar los partidos definitorios ahí. Y salimos. Era un lindo día soleado, el cielo estaba azul.

Cuando llegamos a la cancha, cuál no sería nuestra sorpresa: en el patio exterior de la barraca paseaban nuestros compañeros de detención. Ellos nos miraron, pusieron la misma cara de asombro y se entraron rapidito a la barraca.

Como estábamos concentradas en los equipos y los partidos definitorios no entendimos mucho al principio. Así sonó el pitazo inicial, partieron las defensas, las arqueras, las árbitras, las delanteras…

Y en eso vemos a los chiquillos que corrían sacando mesas, bancas, sillas, y se instalaban a vernos jugar. Afinaron charangos, bombos y guitaras y se pusieron a cantar, a cantarnos a voz en cuello. Más de cien presos cantando a coro. Era emocionante.

No creo que nadie se acuerde hoy si ganaron Las Blancas Palomas o las Cucurrucucú Paloma. La pobre pelota andaba por cualquier parte, ni siquiera sé si alguien metió un gol, cuáles árbitras, ni qué delanteras, de juego nada… Pero sí que ellos nos cantaron todo el tiempo, sin descanso.

Pero lo más importante: desde un ángulo de la cancha, además, se veían, de lado, las ventanas de Cuatro Álamos y a nuestros compañeros detenidos allí que sacaban manos y brazos hasta donde podían entremedio de las rejas. De ese pabellón o los reconocían como presos o pasaban a formar parte de nuestras largas filas de compañeros detenidos desaparecidos hasta hoy día.

Bendito lenguaje de señas, ¡mil veces bendito! Casi todas lo sabíamos y pudimos intercambiar nombres, mensajes, informaciones, datos… Todo esto mientras otras se desgañitaban pateando la pobre pelota que culpa ninguna tenía, para que las pacas* que nos cuidaban se rieran y siguieran el partido. Nunca se dieron cuenta de nada.

Todo tiene un final. Recogimos la pobre pelota, formamos, y con los corazones saltándonos en el pecho, emprendimos la marcha de regreso a nuestras celdas. ¡Qué día más lindo, qué suertazo habíamos tenido, qué cielo más azul!

De repente, todos los compañeros de la barraca empiezan a cantar a todo pulmón:

En un pueblo olvidado no sé por qué
Y su danzar de moreno me dejó ver
En el pueblo lo llamaban Negro José
Ánimo Negro José.

Y, a pesar de nuestro andar lento, lento, lento, llegamos a nuestras celdas y todavía ellos no terminaban la canción. Y la cantaron, porfiados, sin vernos ya, hasta el final, a todo pulmón.

Ninguna de nosotras la sabíamos completa, pero de a poco y estrujando las memorias completamos la letra y la música. La aprendimos todas, sin fallar ninguna.

Y de ahí en adelante nos la cantábamos de un pabellón a otro para las noches de fiestas, y fue así como "Candombe para José", un sábado de junio de 1976, se convirtió en el himno de los presos políticos de esos negros años.

* paca = policía mujer.


Publicado: 24 agosto 2018


En un pueblo olvidado no sé porqué
Y su danza de moreno lo hace mover
En el pueblo lo llamaban Negro José
Amigo Negro José.

Con mucho amor candombea Negro José
Tiene color de la noche sobre la piel
Es muy feliz candombeando dichoso él
Amigo Negro José.

Perdóname si te digo Negro José
Eres diablo pero amigo Negro José
Tu futuro va conmigo Negro José
Yo te digo porque sé.

Con muchos las miradas cuando al bailar
Y el tamboril de sus ojos parece hablar
Y su camisa endiablada quiere saltar
Amigo Negro José.

No tienes ninguna pena al parecer
Pero las penas que sobran Negro José
Que tú en el baile las dejas yo sé muy bien
Amigo Negro José.

Perdóname si te digo Negro José
Eres diablo pero amigo Negro José
Tu futuro va conmigo Negro José
Yo te digo porque sé
Amigo Negro José.
Yo te digo porque sé
Amigo Negro José.