Tamo daleko

Pieza musical de:
Djordje Marinkovic. Adaptación chilena de canción tradicional serbia, compuesta originalmente en 1916.
Testimonio de:
Miguel Lawner
Experiencia en:

Baldovino  invita a Daniel a encabezar el coro que cantará una canción. El negro Ruiz (*) como se le conoce amistosamente, ha sido toda su vida un hombre de radio, y ahora no se despega de una pequeña grabadora que porta en su mano izquierda.

Este gordo afable, goza de gran aprecio como recitador, especialista en la poesía romántica de Neruda. Recorre la Patagonia en prolongadas giras poéticas, entregando “el amor que se reparte en besos, lecho y pan”, o el “amor que puede ser eterno y puede ser fugaz”.

Al momento del golpe, Ruiz se encontraba en Tierra del Fuego, de visita en casa de su hermano. Como él mismo señala:

“Pronto surgió la primera lista siniestra conteniendo mi nombre, exigiendo presentación inmediata en carabineros o cuarteles militares. Leído el bando, una risa burlona salía desde el micrófono diciendo que los nombrados serán confinados a Isla Dawson. Me rehusé a cruzar a caballo hacia Argentina. Le dije a los compañeros que no había cometido ningún delito y que había resuelto entregarme.

El subterráneo de una casa de Cerro Sombrero fue mi primera prisión. Esposado llegué al gimnasio del Regimiento Pudeto de Punta Arenas. En el transporte Serrano de la Armada me trasladaron a Dawson el 21 de diciembre de 1973. Fui también asiduo pensionista de la ratonera del Pudeto, de la Casa del Deportista y del Regimiento Cochrane. En fallo dividido me condenaron a 541 días con pena remitida y, como los había cumplido, se decretó mi libertad condicional, la que no se cumplió, ya que por decreto, seguí preso en el barracón del Cochrane hasta mayo de 1975. Fui relegado a Chiloé, donde viví con mi familia hasta diciembre de 1979." (**)

Junto a Ruiz, se adelanta el grupo que integra el coro, en el que reconozco además, a Américo, a Jerónimo, hermano de Aristóteles, al químico farmacéutico Antonio, y a Gastón, todos hombres maduros.

Comienzan a cantar “Tamo daleko”, una melodía nostálgica, con ritmo de vals, identificada desde siempre con Magallanes con un tono moderado, que pronto se transforma en furor, a medida que avanzan. Observo que la mayoría de los magallánicos la conocen, y varios acompañan al coro con lágrimas rodando por sus mejillas. La melodía prosigue repitiendo las estrofas en lengua serbo-croata, y termina con las citas de su amada ciudad.

La música tiene un indudable poder evocador. En cuanto comenzó a escucharse el “Tamo daleko”, me asaltó el recuerdo de una tarde gris en Río Chico, encerrados en la barraca a raíz de una lluvia torrencial, y entonces, en medio del estrépito provocado por el alud azotando nuestras delgadas calaminas, emergió esta canción melancólica, cantada por los compañeros de Punta Arenas, acentuando las nostalgias que esa tarde, ya nos tenían bastante deprimidos.

Carlos recuerda esta canción desde nuestros tiempos en la FECH de los años 1950s, entonada frecuentemente por los estudiantes de origen yugoslavo, habiéndose extinguido la federación de nacionalidades balcánicas que existía hasta la caída del muro de Berlín.

Américo, práctico agrícola y dirigente del PC, también confinado en la Isla, me envió una fotocopia conteniendo el texto de esta bella canción y una breve historia de su origen, manuscrita en Dawson en mayo de 1974, y que reproducimos aquí.

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Manuscrito, Isla Dawson, 1974.


Claves:

Publicado: 12 enero 2015

Ex presos políticos de la Isla Dawson en 2007. Filmación del documentalista Jorge Grez Leuquén, quien registró historias de detenidos en dictadura.

Tamo daleko
daleko kraj mora
tamo je selo moje
tamo je ljubav mojaTraducción del serbio:
Allá, muy lejos
lejos en el mar
Ahí está mi pueblo
ahí está mi amor.
.


Lejos muy lejos
allá en la orilla del mar
está mi novia querida
está mi amada ciudad.

Mi Punta Arenas
ciudad de ensueño y amor
cuando yo vuelva a tus playas
renacerá el corazón.

Brindemos hermanos
brindemos por el amor
que nunca más en la vida
seremos más jóvenes que hoy.







Testimonios relacionados:

  • Dicen que la patria es  Sergio Reyes Soto, Campamento de Prisioneros Isla Dawson, 1973 - 1974

    Este canto, como muchos, no fueron cautivos en absoluto. La canciones revolucionarias que se interpretaban tras rejas nos daban un sentido de libertad. "Dicen que la patria es" (o "Canción de soldados") la introdujo a Chile Rolando Alarcón, luego Quilapayún.

  • Himno Nacional de Chile  Eduardo Ojeda, Campamento de Prisioneros Isla Dawson, Septiembre de 1973

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  • Tamo daleko  Eduardo Ojeda, Campamento de Prisioneros Isla Dawson, 1973

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  • Rompamos la mañana  María Soledad Ruiz Ovando, Campamento de Prisioneros Isla Dawson, 1973 - 1974

    La música fue muy importante para nosotras (mi madre Sylvia, mi hermana Alejandra y la suscrita) en la época en que mi papá, Daniel Ruiz Oyarzo, “el Negro Ruiz”, estuvo preso en dictadura, momento en que Alejandra tenía siete años y yo cuatro.

  • Ve y díselo a la lluvia  Eduardo Ojeda, Campamento de Prisioneros Isla Dawson, 1973

    Teníamos un compañero que cantaba precioso. Se llamaba Peye y era estudiante de la Universidad Técnica del Estado.