896 resultados se encontraron para «El barco de papel»


El barco de papel

Autor:
Julio Numhauser, popularizada por el grupo Amerindios.
Testimonio de:
Carlos Muñoz
Lugar y fecha:
« Una de las canciones más importantes en los campos de detención. Imposible contar cuántas veces la cantamos. Cada vez que alguien salía en libertad desde uno de los campos de detención o había suficiente información de que sería enviado al exilio, un coro gigante cantaba esta canción en un poderoso unísono. Nadie lo podría olvidar. Especialmente relevante en Tres Álamos ya que era el campo ‘de salida’. »
[...]
« Se va el barco de papel, »
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El barco de papel

Autor:
Julio Numhauser, popularizada por el grupo Amerindios.
Testimonio de:
José Selín Carrasco Vargas
« Mientras estábamos prisioneros en Melinka, cada vez que uno de nosotros salía en libertad se le cantaba esta canción. Recuerdo a un compañero apodado Bigote Molina cantándola cuando partíamos a Tres Álamos, donde nos liberarían unos días después. »
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« Se va el barco de papel, »
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Amado amigo

Autor:
Sergio Vesely
Testimonio de:
Sergio Vesely
« Esta canción, que fue compuesta desde mi celda en el Campo de Detenidos de Puchuncaví, le habla a un amigo -también prisionero- que podría ser cualquiera de los miles que compartíamos nuestro día a día entre barrotes.  »
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« Barco de papel: Era tradición despedir a los compañeros que se iban en libertad o eran trasladados a otros centros carcelarios. Los que no tenían la suerte de pertenecer a ese grupo se agrupaban alrededor de los que se iban y durante ese ritual se cantaba a veces una bella canción de Julio Numhauser que lleva por título “El barco de papel”. La primera estrofa decía así: “Se va el barco de papel por el mar de la esperanza, llevando un montón de sueños y los niños no lo alcanzan. Se va, se va y no volverá. Se va, se va a la libertad”. »
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El rey negro

Autor:
Sergio Vesely
Testimonio de:
Sergio Vesely
« El pequeño policlínico de Melinka, Campo de Detenidos de Puchuncaví, se convirtió una fría noche de invierno de 1975 en el escenario de una historia conmovedora. »
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« Una larga fila de presos se formó ante la puerta del policlínico para entrar a ver a la madre y la recién nacida. Muchos portaban consigo pequeños y valiosos regalos. Yo escribí unos versos en una hoja de papel y se los doné a la madre. »
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Melodía de Jorge Peña Hen

Autor:
Jorge Peña Hen
Testimonio de:
María Fedora Peña
Lugar y fecha:
Cárcel de la Serena, octubre de 1973
« - Mira María Fedora… traigo un tesoro conmigo….- era la voz de mi hermano Juan Cristián desde el umbral de la casa de nuestra madre esa mañana de enero de 1983; me asomé por la baranda de la escala y alcancé a verlo alzar su mano derecha empuñando algo. Volvía de un viaje relámpago a La Serena, y yo estaba de vacaciones en Chile. Había viajado a mostrar a la familia a mi preciosa María Paz, mi primera hija nacida en Caracas. »
[...]
« - Es del papá….y todavía tiene su olor…- me dijo Juan Cristián, y abrió el puño dejando a la vista un trozo de papel cuyos prolijos dobleces correspondían en precisión y minuciosidad a la que mi padre ponía en todo lo que hacía. -La compuso durante sus días de incomunicación- agregó -Me la han entregado después de diez años. »
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Amor

Autor:
Sergio Vesely (música); Guillermo Núñez (letra)
Testimonio de:
Sergio Vesely
« Esta canción está basada en un poema escrito en el Campo de Prisioneros de Puchuncaví por Guillermo y dedicado a su compañera Soledad. De todas las canciones que hice estando preso esta es la única que no lleva letra mía. El motivo es muy humano y sencillo: Guillermo se me acercó un día para preguntarme si podía ponerle música a unos versos que él había escrito para cantarlos a su amada la próxima vez que ella viniera a visitarlo. A mí la idea me pareció tan original y me gustó tanto que decidí ayudarle. Tomé la hoja de papel con el poema, me lo llevé a mi celda en una de las cabañas vecinas y después de leerlo y releerlo varias veces me puse a componer esta canción. Es una pena, pero no me acuerdo si Soledad llegó a oírla alguna vez. »
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El rey Ñaca Ñaca

Autor:
Sergio Vesely
Testimonio de:
Sergio Vesely
« “Ñaca-ñaca” era una interjección que usabámos en el Campo de Melinka toda vez que queríamos ilustrar y ridiculizar un pensamiento negro que se nos pasaba por la mente. Quizás por eso nos pareció ser el nombre ideal para bautizar al muñeco de papel maché que hacía el rol de rey malo en las historias de títeres que presentábamos a los niños que venían a visitar a los padres cautivos, con el propósito de distraerlos un poco.  Pero no solo allí tenía Ñaca-Ñaca un rol importante. El muñeco de papel fue tomado prestado para desempeñar el rol de “actor principal” en uno de los actos culturales que solíamos realizar los presos cada viernes.  Actos a los cuales, valga decirlo, sólo asistían cautivos y guardias armados. Era un “Show de los Presos”  lleno de fantasía. »
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Melodía de Jorge Peña Hen

Autor:
Jorge Peña Hen
Testimonio de:
Eliseo González
Lugar y fecha:
Cárcel de la Serena, octubre de 1973
« Jorge Peña Hen estaba incomunicado ese día. No sé cómo pero le llegaron unos fósforos. Él hacía tinta quemando los fósforos con saliva y escribió música en una hojita de papel. »
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Lamento a la muerte del perro Augusto

Autor:
Sergio Vesely
Testimonio de:
Sergio Vesely
« El perro Augusto (no confundir con el periodista Augusto Olivares, apodado cariñosamente “Perro Augusto”, quien fue asesinado en el Palacio Presidencial el día 11 de septiembre de 1973), era la mascota de los presos políticos de Ritoque y viajó acompañado por su amo cuando la Junta Militar decidió cerrar aquel recinto carcelario y trasladar a los detenidos al vecino campo de concentración de Puchuncaví. »
[...]
« tú corrías tras un hueso de papel. »
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Échame a mí la culpa

Autor:
José Ángel Espinoza, alias Ferrusquillo
Testimonio de:
Marcia Scantlebury
Lugar y fecha:
« Siempre me conmovieron las canciones mexicanas. Y una de ella en especial. Por eso, mientras compartía una celda con Miriam, una chica joven de las Juventudes Comunistas que la DINA había detenido panfleteando en la calle, matábamos las horas en forma organizada para no dejarnos llevar por la depresión y la angustia de un destino que no conocíamos. »
[...]
« Ya que a Miriam también le gustaba la música, una de las actividades que habíamos planificado era cantar en la tarde. En un pedazo de papel higiénico yo le había copiado una estrofa de “Échame a mí la culpa”, para que la aprendiese y pudiésemos entonarla juntas. »
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