15 resultados se encontraron para «Quena cautiva»


Quena cautiva

Autor:
Claudio Enrique Durán Pardo (alias Quique Cruz)
Testimonio de:
Claudio Enrique Durán Pardo
Lugar y fecha:
Campamento de Prisioneros, Tres Álamos, septiembre - diciembre de 1975
« A los nueve años descendió en mis manos una quena, resplandeciente frágil y cantora. Mi pasión por ella fue instantánea, más bien, fue la quena la que me eligió para que yo la entonara.  Cinco años más tarde, a mis 14 años ya me había convertido en el quenista de un cuarteto en la zona de San Antonio. »
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« Quena cautiva »
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Pa’ cantar de un improviso

Autor:
Violeta Parra
Testimonio de:
Claudio Enrique Durán Pardo (aka Quique Cruz)
« Hicimos un cuatro venezolano de un gran palo que yacía apegado a una de las murallas del “rancho” donde comíamos. »
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« Después de mucho trabajo, ayuda y dedicación construimos el cuatro de ese palo, con otro prisionero que sabía algo de lutería.  Por fin un Cuatro flamante y cautivador  y cautivo, para cantarle a las trescientas almas de Puchuncaví. »
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Se escucha muy lejos

Autor:
Creación colectiva
Testimonio de:
Ignacio Puelma
Lugar y fecha:
« El ruido del mar lo traía el viento y traspasaba las cabañas del Campo de Prisioneros de Ritoque. Era la música cotidiana que el océano nos regalaba. Atrás habían quedado los centros de tortura, los tormentos más crueles parecían lejanos, esa percepción ayudaba a reconstruirnos. Ritoque, Puchuncaví, Tres Álamos y otros centros masivos de prisioneros eran lugares bullentes de actividad. Pese a las carencias y el hecho mismo de estar en prisión, por todos lados brotaba movimiento: cursos, artesanías, deporte, debates, ajedrez, teatro, literatura, cantos… en fin, palpitaba la vida después de las peores pesadillas vividas. Volver a ellas siempre era una posibilidad, tal es así que varios de los nuestros volvieron a centros de tortura de la DINA. »
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« Nuestro grupo continuó con temas nuevos su repertorio, entre ellos los de un poco conocido Silvio Rodríguez. Algunos días después, mientras me aseaba en el baño del Campo, un dirigente político, a quien respetaba y aún lo hago, me dijo en tono solemne: “Compañero Puelma, con esa música no se hace resistencia.” Sentí entonces que nuestro canto era cautivo, pero que despertara sospecha revelaba que además era cautivante. »
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Alfonsina y el mar

Autor:
Félix Luna (letra) y Ariel Ramírez (música). Popularizada por Mercedes Sosa.
Testimonio de:
Sergio Vesely
Lugar y fecha:
Villa Grimaldi, enero de 1975
« No era fácil soportar el encierro en esas celdas miserables de la Villa Grimaldi que parecían ataúdes colocados en posición vertical. Menos aun en los meses de verano, con las altas temperaturas que reinan en la región precordillerana de Peñalolén. Yo estaba al interior de una de las celdas, encadenado de pies y manos, y con la vista vendada. »
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« su pequeña huella »
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Doctorcitos

Autor:
Desconocido. Melodía del folklore altiplánico
Testimonio de:
Luis Cifuentes Seves
Lugar y fecha:
Campamento de Prisioneros Chacabuco, enero - febrero de 1974
« A propuesta de Ricardo, el grupo Los de Chacabuco montó este tema, que en el altiplano es una referencia satírica a los abogados y, por extensión, a los funcionarios de gobierno. Se interpreta en los carnavales. »
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« Lo montamos como tema instrumental, sin texto cantado. Se lucía Ricardo en la quena y la melodía era acompañada del movimiento rítmico de los integrantes del grupo, cuestión que fue una innovación en nuestras presentaciones. Otros instrumentos utilizados eran guitarra y charango. »
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Amado amigo

Autor:
Sergio Vesely
Testimonio de:
Sergio Vesely
« Esta canción, que fue compuesta desde mi celda en el Campo de Detenidos de Puchuncaví, le habla a un amigo -también prisionero- que podría ser cualquiera de los miles que compartíamos nuestro día a día entre barrotes.  »
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« Miga de pan: Es la materia prima que se usó en los centros de interrogatorio para esculpir pequeñas estatuillas. Tal labor tenía la importante función de mantener ocupada la mente del detenido. En casos de extrema incomunicación, cuando todo contacto con el mundo exterior había quedado interrumpido, los detenidos usaron estas estatuillas para establecer un puente de comunicación mínima con sus compañeros. Alguien ponía la estatuilla en un sitio que podía ser visto por los demás y dejaba botado un signo de vida. »
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El breve espacio en que no estás

Autor:
Pablo Milanés
Testimonio de:
Vilma Rojas Toledo
Lugar y fecha:
Cárcel de Coronel, 1986 - 1988
« Recuerdo que el gran compañero en mis tiempos de prisionera política fue Pablo Milanés. Sus canciones nos daban vida para seguir respirando y viviendo entre las rejas impuestas por la dictadura militar de Pinochet. Personalmente recuerdo “El breve espacio en que no estás”, porque se generó un debate tan importante con mis compañeras, que cualquiera hubiese imaginado que estábamos resolviendo un tema político vital. »
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« ¿Qué tenía esa canción para que tuviésemos distintos puntos de vista sobre lo que Milanés quería decir? Era una frase en especial: “la prefiero compartida antes que vaciar mi vida”. Entonces, la transcribimos. Nos costó porque la escuchábamos a través de una pequeña radio cassette. Luego analizamos su letra, frase por frase, durante un par de días. La escuchamos una y otra vez. »
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Rompamos la mañana

Autor:
René “Popeye” Cárdenas Eugenin
Testimonio de:
María Soledad Ruiz Ovando
Lugar y fecha:
« La música fue muy importante para nosotras (mi madre Sylvia Ovando, mi hermana Alejandra Ruiz y la suscrita) en la época en que mi papá, Daniel Ruiz Oyarzo, “el Negro Ruiz”, estuvo preso en dictadura, momento en que Alejandra tenía siete años y yo cuatro. »
[...]
« Era entonces temprano al despertarnos, en medio del regaloneo, que nuestro padre nos enseñó esta canción que aprendiera en el encierro. La cantábamos los tres varias veces. Así nosotras, muy pequeñas, aprendimos “Rompamos la mañana”, canción que se incorporó a todo el repertorio que ya nos había enseñado mi mami. »
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Échame a mí la culpa

Autor:
José Ángel Espinoza, alias Ferrusquillo
Testimonio de:
Marcia Scantlebury
Lugar y fecha:
« Siempre me conmovieron las canciones mexicanas. Y una de ella en especial. Por eso, mientras compartía una celda con Miriam, una chica joven de las Juventudes Comunistas que la DINA había detenido panfleteando en la calle, matábamos las horas en forma organizada para no dejarnos llevar por la depresión y la angustia de un destino que no conocíamos. »
[...]
« Bastante atemorizados, mi madre y mi marido fueron a encontrarse con Miriam y el padre Aldunate. Tenían miedo de que fuese una trampa y llegaron al encuentro acompañados de Maximiliano, mi hijo de cuatro años y medio. Allí, Miriam les mostró una pequeña medallita de la Virgen de Lourdes que mis familiares no pudieron identificar como mía. Sin embargo, mi hijo la apuntó con certeza diciendo en su media lengua que la medallita me pertenecía: yo la había comprado con él en la puerta de la Iglesia de Santo Domingo. »
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Canción de la semilla y la planta

Autor:
Sergio Vesely
Testimonio de:
Sergio Vesely
« La historia de la semilla y la planta, de la cual forma parte esta canción, fue representada teatralmente durante la visita de familiares para entretener a nuestro público infantil. La fantasía no tenía límites cuando se trataba de encender una pequeña llama de esperanza en nuestros corazones. Con los escasos medios que teníamos a nuestra disposición, fabricamos disfraces de bufón, de jardinero, de sol, de payasos, y así salimos al encuentro de nuestros seres queridos ese día, para sorpresa de los uniformados, que nos miraban desde lejos sin entender nada de lo que estaba pasando. »
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