22 resultados se encontraron para «Villa Grimaldi»


Zamba para no morir

Autor:
Hamlet Lima Quintana
Testimonio de:
Ana María Jiménez
Lugar y fecha:
Villa Grimaldi, Abril 1975
« Quiero hacer un recuerdo de una noche en Villa Grimaldi. »
[...]
« Villa Grimaldi »
[Lee testimonio completo]

Quena cautiva

Autor:
Claudio Enrique Durán Pardo (alias Quique Cruz)
Testimonio de:
Claudio Enrique Durán Pardo
Lugar y fecha:
Campamento de Prisioneros, Tres Álamos, septiembre - diciembre de 1975
« A los nueve años descendió en mis manos una quena, resplandeciente frágil y cantora. Mi pasión por ella fue instantánea, más bien, fue la quena la que me eligió para que yo la entonara.  Cinco años más tarde, a mis 14 años ya me había convertido en el quenista de un cuarteto en la zona de San Antonio. »
[...]
« A los 18 años, siendo menor de edad de acuerdo a las leyes de la época, fui secuestrado, torturado en Villa Grimaldi, y luego lanzado a los campos de detención ilegales que mantenía la dictadura militar de Pinochet. »
[Lee testimonio completo]

La Internacional

Autor:
Eugène Pottier (letra) and Pierre Degeyter (música). En el Chile de los 1970s, este himno fue popularizado por Quilapayún.
Testimonio de:
Ana María Jiménez
Lugar y fecha:
Villa Grimaldi, abril de 1975
« En abril de 1975, se celebró el triunfo de Vietnam. Nos enteramos por una compañera que fue al baño y encontró un pedacito del diario de la semana. Fue tan bonito para nosotros estar ahí, habiendo gritado por Vietnam tantas veces en manifestaciones. »
[...]
« Villa Grimaldi »
[Lee testimonio completo]

Zamba de mi esperanza

Autor:
Luis H. Profili
Testimonio de:
Edgardo Carabantes Olivares
« Horacio Carabantes Olivares, mi hermano, se encontraba detenido en enero de 1975 en el Regimiento Maipo de Valparaíso, junto a un grupo grande de prisioneras y prisioneros, todas y todos capturados por la DINA. »
[...]
« Un mes después, el 20 de febrero de 1975, Horacio junto a otros y otras detenidas, desaparecía desde Villa Grimaldi, en Santiago, después de pasar por distintos centros de detención clandestinos. Recién había cumplido 22 años. »
[Lee testimonio completo]

Alfonsina y el mar

Autor:
Félix Luna (letra) y Ariel Ramírez (música). Popularizada por Mercedes Sosa.
Testimonio de:
Sergio Vesely
Lugar y fecha:
Villa Grimaldi, enero de 1975
« No era fácil soportar el encierro en esas celdas miserables de la Villa Grimaldi que parecían ataúdes colocados en posición vertical. Menos aun en los meses de verano, con las altas temperaturas que reinan en la región precordillerana de Peñalolén. Yo estaba al interior de una de las celdas, encadenado de pies y manos, y con la vista vendada. »
[...]
« Villa Grimaldi »
[Lee testimonio completo]

Canción del desaparecido

Autor:
Sergio Vesely
Testimonio de:
Sergio Vesely
Lugar y fecha:
« Varios de mis amigos y compañeros desaparecieron después de caer detenidos. La dictadura negaba conocer su paradero, pero yo sabía que mentían. Muchos de ellos estuvieron presos conmigo en los calabozos de Villa Grimaldi. Esta canción se cantó en una celda de la Cárcel de Valparaíso con un vigía parado al lado de la puerta, por si se acercaba algún gendarme. »
[Lee testimonio completo]

Himno a la alegría

Autor:
original de Friedrich von Schiller (letra) y Ludwig van Beethoven (música). Versión libre en español de Amado Regueiro Rodríguez, aka Orbe (letra) y Waldo de los Ríos (música), popularizada en Chile por Miguel Ríos.
Testimonio de:
Renato Alvarado Vidal
« Amado Regueiro Rodríguez, aka Orbe (letra) y Waldo de los Ríos (música), popularizada por Miguel Ríos. »
[...]
« El asunto es que había conocido todos los calabozos de la dictadura, desde el hoyo bajo la escala del sótano de Conrado Pacheco en Tres Álamos, hasta los cajones de “la torre” de Villa Grimaldi; de allí venía ahora de vuelta y estaba siendo introducido en una celda de la DINA en el pabellón Cuatro Alamos. »
[Lee testimonio completo]

El cautivo de Til Til

Autor:
Patricio Manns
Testimonio de:
Renato Alvarado
« Llegué a Tres Álamos la víspera de la partida de un grupo numeroso hacia México, entre los cuales se contaba el doctor Ipinza, de modo que él me dejó en herencia el cargo de médico, los remedios aportados por la Cruz Roja y su lugar en el Consejo de Ancianos. Este último título, a los 28 años, me pareció curioso, pero también entendible, por la consideración social que habitualmente tienen los sanadores en todas las tribus; esto fue el origen de este cuento, y también de la mentada huelga médica, pero eso es otra historia. »
[...]
« Por ser yo el de mayor “rango” involucrado en el suceso, me gané varios días de estadía en el espacio que quedaba bajo la escala de acceso al sótano, con derecho a palizas cotidianas y a un posterior envío a Villa Grimaldi para que siguieran disciplinándome. Como ya no era la primera vez que esto ocurría, ya sabía a qué atenerme, de modo que nuevamente aproveché la ocasión para indisponer todo cuanto pude a los pacos con los dinos, y estos últimos, al percatarse de que no me enviaban para obtener información alguna sino sólo para castigarme, lo hicieron, pero sin demasiado entusiasmo, y así fue como sobreviví a mi estadía en “la Torre”. »
[Lee testimonio completo]

Hoy canto por cantar

Autor:
Nydia Caro y Riccardo Cerratto
Testimonio de:
Ángeles Álvarez Cárdenas
Lugar y fecha:
Villa Grimaldi, 6 - 15 enero 1975
« En esa época muchos detenidos eran sometidos a intensa tortura en los interrogatorios. Algunos lograban pasar bien de estos procesos y otros se quebraban. Quebrarse significaba "hablar" y para los funcionarios de la DINA significaba "este hueón está cantando". Muchas veces escuché de la boca de ellos: "a la larga todos van a cantar". »
[...]
« Villa Grimaldi »
[Lee testimonio completo]

Qué dirá el Santo Padre

Autor:
Violeta Parra
Testimonio de:
María Cecilia Marchant Rubilar
Lugar y fecha:
Cárcel de Mujeres Buen Pastor, La Serena, septiembre de 1973 - enero de 1974
« Cantábamos canciones que estaban de moda en esa época. Cantábamos “Qué dirá el Santo Padre”, la parte que dice “Qué dirá el Santo Padre que vive en Roma… que le están degollando a su paloma…” a cada rato, por ejemplo cuando llevaban a alguien al Regimiento Arica, que era un centro de torturas. También cantábamos “La Golondrina”, que era muy simbólica, porque aún estando detenidas podíamos “volar”, nuestros pensamientos iban más allá de la cárcel… »
[...]
« La cueca tradicional no tiene sentido.  No sé por qué miéchica, cuando la escucho la asocio siempre a Los Huasos Quincheros, y para mí ellos son nefastos. La gente siempre quiere estas cuecas tradicionales. El ocho, la vuelta… tienes que bailar la cueca obligadamente así, es como demasiado cuadrado y eso a mí no me encaja. La cueca chora es bonita y se baila de otra manera.  Hace poco tiempo atrás fui a un acto en Villa Grimaldi y el conjunto Las Pecadoras cantaron cuecas choras, esas sí eran muy buenas. »
[Lee testimonio completo]