8 resultados se encontraron para «Paco Ibáñez»


Casida de las palomas oscuras

Autor:
Federico García Lorca (letra), Paco Ibáñez (música)
Testimonio de:
Luis Alfredo Muñoz González
Lugar y fecha:
« Los científicos dicen que el lugar de la memoria y el procesamiento de la música del cerebro se ubica en la parte ancestral y profunda de éste, donde es celosamente guardada. Quizás es por eso que cuando ya nos han destruido el cuerpo hasta las entrañas, cuando ya nada nos queda más que los ojos turbios de la muerte, la música y la canción aparecen. Se apresura hacia las cuerdas vocales, la lengua y los labios. »
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« Federico García Lorca (letra), Paco Ibáñez (música) »
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Palabras para Julia

Autor:
José Agustín Goytisolo (letra) y Paco Ibáñez (música)
Testimonio de:
Amelia Negrón
Lugar y fecha:
Campamento de Prisioneros, Tres Álamos, 1975 y 1976, hasta el cierre de Tres Álamos el 28 de noviembre de 1976
« Éramos muchas. A pesar de las circunstancias habíamos logrado inventar nuestro propio mundo, con nuestras reglas, de acuerdo a lo que pensábamos y queríamos para nosotras, nuestras familias y el pueblo de Chile entero. Ambiciosas, podría pensarse, y sí, lo éramos. La mayoría lo seguimos siendo y seguramente así seremos hasta el final. »
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« José Agustín Goytisolo (letra) y Paco Ibáñez (música) »
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Los momentos

Autor:
Eduardo Gatti
Testimonio de:
Scarlett Mathieu
« “Los momentos” era una canción que cantaban las compañeras que tenían a sus parejas presos al otro lado de Tres Álamos, o estaban prófugos o desaparecidos. Todas la cantábamos, pero era como el himno de ellas. »
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« Cantábamos mucho “Palabras para Julia” de Goytisolo e Ibáñez, “De cartón piedra”, “Lucía” y “Vagabundear” de Serrat, y “A los bosques” de Lavandenz. »
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La madre del cordero

Autor:
Tito Fernández
Testimonio de:
Servando Becerra Poblete
Lugar y fecha:
Campamento de Prisioneros Chacabuco, 9 de noviembre  de 1973 - 10 de noviembre de 1974
« Este poema lo recitaba en el Estadio Nacional. Seguí haciéndolo en Chacabuco, por esta razón los compañeros me apodaban Venancio. »
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« me pelié hasta con los pacos »
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Valparaíso

Autor:
Sergio Vesely
Testimonio de:
Sergio Vesely
Lugar y fecha:
« Esta canción fue escrita y cantada en la celda número 198 del ex-penal de Valparaíso, vale decir, en el último piso del edificio central, que era más alto que la muralla que lo rodeaba. Esto tenía bastantes ventajas para el prisionero ya que, si se encaramaba sobre una banqueta para asomarse por el tragaluz, podía gozar de la compañía de una buena parte de la ciudad durante las horas de encierro. »
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« un fuego opaco y una neblina. »
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La muralla

Autor:
Nicolás Guillén (letra) y Quilapayún (música)
Testimonio de:
Domingo Lizama
« En la Cárcel había un chico que tocaba la guitarra. Alegraba las tardes en la celda. Todos cantábamos con él. »
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« Un día estábamos cantando “El pueblo unido, jamás será vencido”, cuando vinieron los pacos. Tuvimos que cambiar la letra a “El pueblo unido, toma Leche Nido” *. Nos reíamos de las bromas que hacíamos. »
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El rey Ñaca Ñaca

Autor:
Sergio Vesely
Testimonio de:
Sergio Vesely
« “Ñaca-ñaca” era una interjección que usabámos en el Campo de Melinka toda vez que queríamos ilustrar y ridiculizar un pensamiento negro que se nos pasaba por la mente. Quizás por eso nos pareció ser el nombre ideal para bautizar al muñeco de papel maché que hacía el rol de rey malo en las historias de títeres que presentábamos a los niños que venían a visitar a los padres cautivos, con el propósito de distraerlos un poco.  Pero no solo allí tenía Ñaca-Ñaca un rol importante. El muñeco de papel fue tomado prestado para desempeñar el rol de “actor principal” en uno de los actos culturales que solíamos realizar los presos cada viernes.  Actos a los cuales, valga decirlo, sólo asistían cautivos y guardias armados. Era un “Show de los Presos”  lleno de fantasía. »
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« Ñaca-Ñaca - el títere -, en su rol de rey malo, era por cierto un rey de pacotilla, un dictador que gozaba burlándose de sus prisioneros. Éstos no eran nada menos que: Cinturón de Lana, Anillo de Metal, Huesito y Caballito de Mar, todas ellas figuras alegóricas que para nosotros tenían un gran significado, pues simbolizaban las obras que salían de las manos de nuestros artesanos presos. En esta obra, los guardias de Ñaca-Ñaca - sus soldados -, eran los Puínes, una alusión directa a la alambrada de púas. Más claro echarle agua: lo que estábamos haciendo era la representación teatral y metafórica de nuestra propia historia. Y lo hacíamos con bastante optimismo, porque al final Ñaca-Ñaca se quedaba sin voz - es decir, sin poder - y enloquecía. Así los cautivos se liberaban. »
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El cautivo de Til Til

Autor:
Patricio Manns
Testimonio de:
Renato Alvarado
« Llegué a Tres Álamos la víspera de la partida de un grupo numeroso hacia México, entre los cuales se contaba el doctor Ipinza, de modo que él me dejó en herencia el cargo de médico, los remedios aportados por la Cruz Roja y su lugar en el Consejo de Ancianos. Este último título, a los 28 años, me pareció curioso, pero también entendible, por la consideración social que habitualmente tienen los sanadores en todas las tribus; esto fue el origen de este cuento, y también de la mentada huelga médica, pero eso es otra historia. »
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« El siguiente fui yo y no dejé pasar la ocasión para ser todo lo ofensivo que acostumbraba en tales ocasiones, total ya sabía que el castigo iba a caer igual; cuando llegaron las bofetadas yo ya estaba en guardia y pude barajarlas sin problemas; entonces fue el turno de Toluca. Este compañero era de contextura muy menuda, no debe haber pesado ni sesenta kilos, y durante todo este rato había tenido tiempo para preparar su actuación: al primer puñetazo asestado por el paco, Toluca voló por encima del escritorio arrasando todo a su paso y destrozando la gran máquina de escribir que allí se encontraba. A través de la puerta – que había quedado abierta – yo veía a Toluca tirado en un rincón en medio de los escombros, diciéndole a Pacheco “…¡qué derechazo que tiene usted, Comandante!…” mientras el policía miraba estúpidamente su mano aún empuñada y el destrozo que había causado, tratando de comprender cómo era que él había provocado tal desastre. »
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