224 resultados se encontraron para «You Can Blame Me»


Capitán, el rumbo es una isla errante

Canción de:
Sergio Vesely
Testimonio de:
Sergio Vesely
« Esta canción fue dedicada a Óscar Castro, a quien tuve la suerte de conocer en 1975 en Puchuncaví. Con su experiencia teatral - Óscar ya era un actor bastante conocido antes de caer detenido - se integró de lleno al trabajo cultural que nosotros habíamos organizado en el así llamado “Campo de Melinka”, donde todos los viernes se presentaba el espectáculo de los presos. »
[Lee testimonio completo]

Curas y milicos

Canción de:
Sergio Vesely
Testimonio de:
Sergio Vesely
« No quiero exagerar, pero el Campo de Melinka llegó a funcionar no solo como fábrica de artesanía y sala de espectáculos, sino que hasta de universidad. Todos los días se daban clases de idiomas, de astronomía, de artes plásticas, de medicina o literatura. Se construían hornos solares. Se ofrecían charlas de aracnología. Se desarrollaban programas de alfabetización. »
[...]
« Para un veinteañero como yo, interesado en conocer más a fondo la historia americana, había profesores de americanismo que, si querían, te regalaban todo su conocimiento sin cobrarte entrada. Fue oyendo a uno de esos profesores que supe del Padre Bartolomé de las Casas, un religioso que vivió en Centroamérica y se ganó el título de Defensor de los Indios en el período más cruento de la Conquista. Su vida estuvo llena de derrotas. No logró impedir los excesos que se cometían con la aprobación de la Iglesia Católica, que era su hogar espiritual. »
[Lee testimonio completo]

El hombre que se convirtió en animal

Canción de:
Sergio Vesely
Testimonio de:
Sergio Vesely
« Compuse esta canción poco después de haber leído La metamorfosis de Franz Kafka, que era uno de esos libros que circulaban por el Campo de Melinka de mano en mano y de cabaña en cabaña. Me imagino que no necesito decir quién es el metamorfoseado del cual aquí se habla. Por razones de seguridad estos versos sólo se cantaron en voz baja y ante un público selecto de presos políticos. »
[Lee testimonio completo]

Tres canciones indias

Canción de:
Sergio Vesely
Testimonio de:
Sergio Vesely
« Desde nuestro traslado de Tres Álamos a Puchuncaví en abril de 1975 existía un grupo de presos dándole vueltas a la idea de presentar un espectáculo poético-teatral sobre la historia de las culturas americanas y su exterminio bajo la dominación ibérica. Yo me uní a ellos ofreciendo mis servicios de cantautor e intérprete, y fui recibido con los brazos abiertos. »
[Lee testimonio completo]

Ese general

Canción de:
Sergio Vesely
Testimonio de:
Sergio Vesely
Experiencia en:
« La noche del 24 de marzo de 1976, los habitantes de la celda 198 casi no cerramos los ojos. El motivo fue que nos trenzamos en una larga y acalorada discusión acerca de las perspectivas de la revolución en los países del Cono Sur de Arica. La causa estaba clara. Ese día se dio a conocer la noticia del golpe de Estado en la vecina República Argentina. »
[...]
« Al despuntar el alba me desperté todavía ofuscado por la indignación y escribí esta canción en la que manifiesto claramente mi confianza en la liberación del continente. »
[Lee testimonio completo]

Canción del desaparecido

Canción de:
Sergio Vesely
Testimonio de:
Sergio Vesely
Experiencia en:
« Varios de mis amigos y compañeros desaparecieron después de caer detenidos. La dictadura negaba conocer su paradero, pero yo sabía que mentían. Muchos de ellos estuvieron presos conmigo en los calabozos de Villa Grimaldi. Esta canción se cantó en una celda de la Cárcel de Valparaíso con un vigía parado al lado de la puerta, por si se acercaba algún gendarme. »
[Lee testimonio completo]

El caracolito

Canción de:
Sergio Vesely
Testimonio de:
Sergio Vesely
Experiencia en:
« Esta canción la compuse con ocasión de una modesta fiesta infantil organizada en el patio de visitas de la Cárcel de Valparaíso. Recuerdo que los niños se divirtieron mucho ese día y disfrutaron de la actuación en que por primera vez dejé a un lado la guitara para que me acompañara un preso acordeonista. “El caracolito” es una de las tres canciones de este género que compuse estando preso. »
[Lee testimonio completo]

Amor de media tarde

Canción de:
Sergio Vesely
Testimonio de:
Sergio Vesely
Experiencia en:
« Esta canción fue dedicada a Graciela Navarro, quien llegaba a embellecer mi vida de prisionero los días que teníamos permitido recibir visita. Durante la semana, cuando la monotonía de las horas se hacía insoportable, ella aprovechaba su tiempo libre para traerme rosas y breves mensajes de amor a la puerta del presidio. »
[Lee testimonio completo]

Amor

Canción de:
Sergio Vesely (música); Guillermo Núñez (letra)
Testimonio de:
Sergio Vesely
« Esta canción está basada en un poema escrito en el Campo de Prisioneros de Puchuncaví por Guillermo y dedicado a su compañera Soledad. De todas las canciones que hice estando preso esta es la única que no lleva letra mía. El motivo es muy humano y sencillo: Guillermo se me acercó un día para preguntarme si podía ponerle música a unos versos que él había escrito para cantarlos a su amada la próxima vez que ella viniera a visitarlo. A mí la idea me pareció tan original y me gustó tanto que decidí ayudarle. Tomé la hoja de papel con el poema, me lo llevé a mi celda en una de las cabañas vecinas y después de leerlo y releerlo varias veces me puse a componer esta canción. Es una pena, pero no me acuerdo si Soledad llegó a oírla alguna vez. »
[Lee testimonio completo]

Cueca punteada de un solidario

Canción de:
Sergio Vesely
Testimonio de:
Sergio Vesely
« Es cierto que la dura experiencia de la tortura y la prisión nos unificó y a ratos hasta logró generar fuertes lazos de amistad entre los detenidos. Pero, para no idealizar tanto los hechos, hay que decir que no todo era amistad y solidaridad entre los presos políticos. Los partidos de izquierda siguieron cultivando sus luchas ideológicas al interior de los presidios y, en el peor de los casos, contribuyeron a empeorar la de por sí maloliente atmósfera de los cautiverios. Si la constelación política de los habitantes era explosiva, la vida al interior de una celda podía convertirse en un martirio psíquico igual o peor que las torturas físicas. Había sectarismo y desconfianza, y eran pocas las personas con las cuales uno podía conversar sobre temas personales sin temor a que todo el partido lo supiera al día siguiente. Las debilidades no se aceptaban. »
[...]
« Escribí esta canción en el Campo de Melinka pensando abiertamente en nuestros defectos. En la doble moral que solía regir nuestra conducta diaria: hablando aquí de amor y allá cultivando el odio. En lo lejos que estábamos de convertir en realidad lo que predicábamos a diario: vivir en igualdad, en paz, en fraternidad y en solidaridad con todos. »
[Lee testimonio completo]